Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 2 N° 15

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

Martes 8 de marzo de 1743.

En la tarde prediqué en un lugar llano de los terrenos comunes cerca de Chowdean. Me encontré que habíamos llegado al norte de Kingswood.

Veinte o treinta niños desenfrenados corrían alrededor nuestro tan pronto como llegamos, mirándonos con asombro. No se podía decir de ellos si estaban propiamente vestidos o desnudos. Uno de los más grandes, (una niña como de quince años), tenía un pedazo de frazada sucia y harapienta que de cierta manera le colgaba a un costado. Sobre la cabeza tenía una especie de gorra de la misma tela y color. Mi corazón se enterneció sobremanera por ellos.

Parecían como si me hubieran tragado con gusto, especialmente mientras les explicaba estas palabras: «Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 2 N° 15

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Sermón “La circuncisión del corazón” * extraemos:

Romanos 2.29

La circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra.

“….Si Cristo ha resucitado también ustedes deben morir para el mundo y vivir completamente para Dios.

Esta es una palabra dura para el hombre natural, quien está vivo para el mundo y muerto para Dios, …. Le son locura y, en verdad, no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. Sólo se pueden percibir por medio de ese sentido espiritual que todavía no se ha despertado en él, por lo cual debe rechazarlas como vanas fantasías humanas, cuando en realidad son la sabiduría y el poder de Dios.

La circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra. Es marca característica de los verdaderos seguidores de Cristo, de uno que ya ha sido aceptado por Dios, no la circuncisión exterior o el bautismo, o cualquiera otra forma externa, sino el estado recto del alma, una mente y un espíritu renovados conforme a la imagen de aquél que los creó. Esta es una de esas verdades tan importantes que solamente pueden ser «discernidas espiritualmente».

….

Esta es la humildad de espíritu que han aprendido de Cristo los que han seguido su ejemplo y caminan en sus pasos. Este conocimiento de su enfermedad, por medio del cual se lavan más y más del orgullo y vanidad, que son una parte de dicha enfermedad, los induce a buscar de buena gana la segunda cualidad implicada en la «circuncisión del corazón»: la fe, que es la única que puede sanarlos por completo, la única medicina en esta tierra que puede sanar sus enfermedades.

El mejor guía para los ciegos, la luz más segura para los que están en tinieblas, el maestro perfecto de los ignorantes, es la fe. Pero debe ser una fe poderosa en Dios para la destrucción de fortalezas, para abatir todos los prejuicios que corrompen la razón, todas las falsas máximas reverenciadas por el género humano, todas las costumbres y hábitos malos, toda la sabiduría del mundo que es insensatez para Dios; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Al que cree [de esta manera] todo le es posible.

Alumbrados los ojos de su entendimiento, puede ver cuál es su vocación: glorificar a Dios, quien lo ha rescatado a tan alto precio, en su cuerpo y en su espíritu, que ahora pertenecen a Dios, tanto por su redención como por su creación. Siente la supereminente grandeza del poder de aquél que, habiendo levantado a Cristo de entre los muertos, puede también vivificarnos, arrancándonos de la muerte del pecado, por su Espíritu que mora en nosotros. Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Esa fe que no sólo es el asentimiento firme a todo lo que Dios ha revelado en la Sagrada Escritura, y especialmente a estas importantes verdades: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores; que él mismo [llevó] nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero; que él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Fe es la revelación de Cristo en nuestros corazones, la evidencia divina que nos persuade de su amor, de su amor inmerecido hacia mí, pecador; es una segura confianza en su misericordia que perdona, grabada en nosotros por la obra del Espíritu Santo–certeza por la cual todo verdadero creyente puede dar testimonio y decir: «Yo sé que mi Redentor vive; que yo tengo un abogado para con el Padre y que Jesucristo, el justo, es mi Señor y la propiciación por mis pecados. Yo sé que él me amó a mí y que se entregó a sí mismo por mí; que él me ha reconciliado, a mí, con Dios; y que yo he recibido redención por su sangre, el perdón de pecados». “

*Predicado en la Universidad de Oxford, en la Iglesia de Santa María, el 1 de enero de 1773.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 2 N° 15

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Obra Reflexiones sobre la esclavitud“ extraemos:

[Publicado en 1774]

[…..

Resumiendo, los negros que habitan la costa de África, desde el río Senegal hasta el límite sur de Angola, están lejos de ser los estúpidos, insensatos, brutos, bárbaros perezosos, feroces, crueles, pérfidos salvajes que se les ha hecho aparecer. Por el contrario, son representados, por quienes no tienen motivos para adularlos, como notablemente sensibles considerando las pocas posibilidades que tienen para fomentar sus conocimientos; en alto grado laboriosos, quizás mas que los nativos de otros climas no tan cálidos; justos y honestos en todos sus tratos, menos donde los blancos les han enseñado de otra forma; y más mansos, amigables y amables para con los extranjeros, que cualquiera de nuestros antepasados.

…..

Cuando las naves arriban a su puerto de destino, los negros son nuevamente exhibidos desnudos ante los ojos de toda aquella gente y la inspección de sus compradores.

Luego son separados para las plantaciones de sus diversos amos para no verse jamás entre sí. Aquí uno puede ver a las madres abrazándose a sus hijas, regando con lágrimas sus desnudos pechos, y a las hijas colgándose de sus padres hasta que el látigo los obliga a separarse pronto. ¿Qué condición puede ser más desdichada que aquélla a la que ingresan?

….

Así que todavía pregunto: ¿quién puede reconciliar, primero y principal, este trato a los negros con la misericordia o la justicia? ¿Dónde está la justicia de infligir los males más severos a quienes no nos han hecho ningún mal? ¿De impedir todo bienestar para sus vidas a quienes nunca nos han perjudicado ni de palabra o hecho? ¿De arrancarles de sus países nativos y privarles de la libertad misma, a la cual un angoleño tiene el mismo derecho natural y a la cual le reconoce tan alto valor como un inglés? En efecto, ¿dónde está la justicia de quitarles la vida a personas inocentes e inofensivas; matando a miles de ellas en su propia tierra por manos de sus mismos compatriotas? ¿Y año tras año dar muerte a muchos miles en los barcos y arrojándolos luego como estiércol al mar; y a decenas de miles más en esa cruel esclavitud a la cual son injustamente reducidos?

Que la posesión de esclavos es completamente inconsistente con la misericordia, es demasiado obvio para tener que probarlo.

No pueden, bien saben que el único y final impulso que los motivó fue el de ganar dinero y no el de salvar vidas.

….

Niego la necesidad de tal villanía. Es imposible que jamás sea necesario para cualquier criatura razonable violar todas las leyes de la justicia, misericordia y verdad. Ninguna circunstancia puede hacer necesario que un ser humano haga trizas todos los vínculos de la humanidad.

«Sea cual sea el caso, el hecho es que cuando tenemos esclavos hay que tratarlos con severidad.»* ¿Qué, azotarlos por cada mínima falta hasta hacerlos sangrar? ¿Hacer de ello una oportunidad para echarles pimienta y sal sobre la carne viva? ¿Derramar cera ardiente sobre su piel? ¿Castrarlos? ¿Cortarles medio pie de un hachazo? ¿Colgarlos del patíbulo, para que se mueran por centímetros, de calor, hambre y sed? ¿Clavarlos sobre el piso y quemarlos de a poco desde los pies a la cabeza? ¿Asarlos vivos? ¿Cuándo un turco o un infiel encontraron necesario tratar así a un prójimo? Díganme, ¿para qué es esto necesario? Para que no escapen.

….]

(*) Cita las justificaciones de los esclavistas. Esta es una de las respuestas que hemos extractado.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 2 N° 14

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su carta al Sr. “John Haime” extraemos:

[Mayo de 1743]

“Es una gran bendición el que Dios ya le ha convertido en un socio participante; pero si continúa usted sirviéndole, verá cosas más grandes que éstas. Esto es sólo el comienzo del reino de los cielos que él establecerá en su corazón. Detrás vendrá, además, la plenitud de la mente que estaba en Cristo, justicia, paz y el gozo del Espíritu Santo.

No importa que los humanos estén en contra suya mientras sepa que Dios está a su lado. Si él le da cualquier compañía para el camino estrecho, bien está; y bien está si no lo hace.

Tanto más le enseñará él mismo y le fortalecerá. Él le enseñará en lo más profundo de su corazón y poco a poco él levantará, como si fuera del polvo, a quienes dirán: «Ven y vamos a glorificar su nombre juntos.»

Pero por nada del mundo pierda esa oportunidad. Hable y no escatime.

Declare lo que Dios ha hecho por su espíritu, no desestime el juicio mundano. No se avergüence de Cristo o de su palabra, de su obra, de sus servidores. Hable la verdad en amor, aun en medio de una generación perdida y todas las cosas trabajarán juntas para el bien, hasta que la obra de Dios sea perfeccionada en su espíritu”.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 2 N° 14

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

Jueves 25 de diciembre de 1742.

 

En la noche Dios tuvo a bien herir a muchos más que estaban quietos y tranquilos.

No pude menos que observar que aquí la «mejor gente», así llamados, estaban tan profundamente convencidos de pecado como cualquier pecador.

Muchos de éstos estaban ahora obligados a gritar en alta voz por la intranquilidad de sus corazones; y generalmente no eran jóvenes (como en la mayoría de otros lugares), sino de edad madura o avanzados en años.

Nunca vi una obra de Dios, en ningún otro lugar, tan simple y gradualmente llevada a cabo, pero continuó aumentando paso a paso. Parecía que no se hacía mucho de una vez, como frecuentemente se había hecho en Bristol o en Londres, pero algo se hacía cada vez. Lo mismo sucedecon algunas almas en particular. No vi a ninguna persona en aquel triunfo de fe que ha sido muy común en otros lugares.

Pero los creyentes prosiguen, con calma y firmeza.

Dejemos que Dios haga su obra como le parezca mejor a él hacerla.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado