Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 2 N° 15

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su carta al Sr. “Alcade de Newcastle” extraemos

[Newcastle] 12 de julio de 1743

Sr. Alcalde

Ayer, en la calle, una persona que estaba frente a una multitud me entregó el siguiente mensaje: «El Sr. Alcalde, conociendo el tumulto que usted creó el domingo, le prohibe volver a predicar en Sand Hill.»

Yo considero a los magistrados como ministros de Dios. Por lo tanto no volveré a predicar en Sand Hill. Esta es mi contestación a usted como magistrado. ¿Pero, podría perdonarme, señor, si añado unas pocas palabras, no como un acusado al juez sino como un hombre razonable hablándole a otro? Cuando la Condesa de Huntingdon me presionó para ir a predicar a los mineros de carbón en o cerca de Newcastle, se me ocurrió enseguida esta objeción, «¿No tienen ellos ya iglesias y ministros?» Me contestaron: «¡Tienen iglesias pero nunca asisten a ellas! ¡Y tienen ministros pero muy pocas veces o nunca van a oírlos! A lo mejor lo oyen a usted. ¿Y no valdría la pena que usted (bajo el poder de Dios) salvase tan solo una vida?»

Yo cedí. Tomé mi cruz y vine. Prediqué a Jesús, el salvador de los pecadores. Muchos pecadores de todo tipo vinieron y escucharon. Muchos fueron (y han sido) salvados de sus pecados. Los borrachos están sobrios. Los blasfemos comunes temen a Dios. Los violadores del sábado, ahora guardan el día como santo. Estos hechos no se pueden negar: las personas son bien conocidas y están dispuestas en cualquier momento a testificar.

……..

Algunos caballeros (es triste decirlo) trataron de evitarlo. Uno en particular, vestido de gris, se movió con gran diligencia entre ellos y dio dinero, creo, para que gritaran, empujaran o golpearan a sus vecinos. Crearon mucho tumulto. En los intervalos de calma alcé la voz con más intensidad para clamar «¿Volveos, volveos; por qué moriréis, o casa de Israel?»

……

Ahora, señor, es un insulto al sentido común decir que yo causé el tumulto. Si tan siquiera esos llamados caballeros hubiesen permanecido callados, yo hubiese respondido por la conducta del resto. A los quince minutos de yo empezar hubiesen estado tan callados y tranquilos como una asamblea en una corte de justicia. Sea como sea, mi espíritu queda libre*; y si estas pobres ovejas continúan en pecado y perecen, quedo limpio.

Hice todo lo que pude, su sangre no caerá sobre mí. Espero, señor, que no tome usted como señal de falta de respeto la libertad con que le he hablado, sino como prueba de que soy su obediente servidor,

Juan Wesley

*Una expresión favorita de Wesley, basada en Ez.14,20

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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