Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 2 N° 17

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Sermón “El Señor justicia nuestra”* extraemos:

Jeremías 23:6
Este será su nombre con el cual le llamarán:
Señor, justicia nuestra.

…..
¡Cuántos de estos hermanos, en todos los tiempos, en lugar de unirse en contra del enemigo común, han tornado sus armas los unos contra los otros, desperdiciando así, no únicamente su valioso tiempo, sino lastimando sus espíritus, debilitando sus manos, dificultando de esta manera la gran obra de su común Maestro! ¡Cuántos de los débiles han sido ofendidos! ¡Cuántos cojos han salido del camino! ¡Cuántos pecadores han confirmado su negligencia en cuanto a la religión y su desprecio hacia aquéllos que la profesan! ¡Cuántos de los santos que están en la tierra han sido obligados a llorar en secreto!

¿Qué no haría el que ama a Dios y a su prójimo, qué no estaría dispuesto a sufrir, para remediar este lamentable estado de cosas? ¿Por borrar esta contienda entre los hijos de Dios y restaurar la paz entre ellos? ¿Qué otra cosa, excepto una buena conciencia, apreciaría demasiado para no separarse de ella, por obtener este buen fin?
Supongamos que no podemos hacer cesar las guerras hasta los fines de la tierra, que o podemos reconciliar a todos los hijos de Dios. De cualquier manera, hagamos lo que cada uno puede, que cada uno contribuya aunque sea con dos blancas. ¡Dichosos aquéllos que pueden promover de alguna manera la paz y buena voluntad entre los hombres!
Especialmente entre los buenos, quienes se han enlistado bajo la bandera del Príncipe de Paz. Por esta razón, procuran celosamente estar en paz con todos los hombres.

Sería un paso considerable para alcanzar esta meta gloriosa si pudiéramos lograr que hubiera un mutuo entendimiento entre las gentes de buena voluntad. Esta falta de comprensión es causa de un gran número de altercados. Frecuentemente, ninguno de los contendientes entiende lo que su oponente quiere decir, con el consiguiente resultado de que se atacan uno al otro con saña, cuando no hay una verdadera diferencia entre ellos. Y, sin embargo, no es fácil convencerlos de esta realidad, especialmente cuando se han exaltado los ánimos, lo que hace más difícil resolver el problema. Sin embargo, no es imposible, especialmente cuando procuramos resolverlo, no confiando en nuestras propias capacidades, sino confiando en Aquél para quien todas las cosas son posibles.
…..
Una importante afirmación de esta verdad se encuentra contenida en las palabras arriba citadas: «Este será su nombre con el cual le llamarán: Señor justicia nuestra,» verdad que se encuentra incrustada profundamente en la naturaleza misma del cristianismo y que, en cierta manera, sostiene toda su armadura.
……
Sería muy raro encontrar algún otro punto sobre el que haya tan poco acuerdo, sobre el que quienes profesan seguir a Cristo parecen estar tan separados e irreconciliablemente divididos. He dicho parecen porque estoy convencido de que muchos de ellos solamente parecen diferir. El desacuerdo está más en palabras que en sentimientos; están más cerca en su opinión que en su lenguaje
……
Pero si la diferencia es más asunto de opinión que de experiencia y más asunto de expresión que de opinión, ¿cómo puede suceder que los hijos de Dios discutan tan acaloradamente sobre este punto? Se pueden mencionar varias razones. La principal es la falta de comprensión del uno para el otro, defendiendo a diestra y siniestra sus opiniones y formas particulares de expresión.
Con el fin de evitar esto, por lo menos hasta cierta medida, para que podamos comprendernos mutuamente sobre este particular, procuraré demostrar, con la ayuda de Dios: En qué consiste la justicia de Cristo.

La justicia humana de Cristo pertenece a su naturaleza humana, puesto que él es el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. Esta puede ser interna o externa. Su justicia interna es la imagen de Dios estampada en cada poder y facultad de su alma. Es una copia de su justicia divina, en cuanto puede ser impartida a un espíritu humano. Es una copia de la pureza, la justicia, la misericordia y la verdad divinas. Incluye amor, reverencia y sumisión a su Padre; humildad, mansedumbre y modestia; amor a la humanidad y todos los otros atributos santos y celestiales en su más alto grado, sin defecto o mezcla de injusticia.

La más pequeña parte de su justicia externa fue que no hizo nada malo, que no conoció pecado de ninguna clase, que no se halló engaño en su boca; que nunca dijo una palabra impropia o cometió una mala acción. Hasta aquí es solamente una justicia negativa, pero una justicia que nunca nadie, nacido de mujer, ha poseído, excepto nuestro Salvador. Pero su justicia externa fue positiva también. El hizo todas las cosas bien. En cada palabra de su boca, en cada obra de sus manos, hizo precisamente la voluntad del que lo envió. En todo el transcurso de su vida hizo la voluntad de Dios en la tierra como los ángeles la hacen en el cielo. Todo lo que hizo y habló fue perfecto en todas las circunstancias. Su obediencia fue perfecta en su totalidad y en cada una de sus partes. El cumplió toda justicia.

Pero su obediencia implicaba más que todo esto. Implicaba no únicamente hacer, sino sufrir. Sufrir la completa voluntad de Dios a partir del tiempo de su venida al mundo hasta el momento en que llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, hasta que haciendo completa expiación por ellos habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Esta es generalmente llamada la justicia pasiva de Cristo; la anterior, su justicia activa.

Pero así como la justicia activa y pasiva de Cristo nunca se separaron, tampoco nosotros debemos separarlas ahora ni en nuestras palabras ni en nuestro pensamiento. Es en referencia a éstas dos, juntamente, por lo que Jesús es llamado «Señor, justicia nuestra».

*Predicado el domingo 24 de noviembre de 1765, en la Capilla Seven Dials, de la calle West.
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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