Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 2 N° 19
La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.
De su Obra “A quién acostumbra hacer juramentos” extraemos:
“No juréis de ninguna manera”
Mateo 5,34
Así dijo Dios, Señor de cielo y tierra. ¿Crees que no hay Dios en este mundo? ¿Acaso no conoces a Dios ni te interesa saber de él? ¿Está Dios presente en todos tus pensamientos?
¿Crees que existe Dios? ¿Dónde? ¿Sólo en el cielo? ¡De ninguna manera! Todo lo llena su presencia. «Soy un Dios cercano», dice el Señor, «no un Dios que está lejos de ustedes. ¿Creen poder hallar un lugar secreto donde esconderse sin que yo los vea? ¿No saben que mi presencia cubre los cielos y la tierra?»
¿Adónde irás lejos de su Espíritu? ¿Adónde huirás de su presencia? Si subes al cielo, allí está Dios; si bajas al infierno, allí también está él. Si viajas impulsado por el viento de la mañana y llegas hasta el otro extremo del mar, aún allí su mano te alcanzará y su diestra te sostendrá.
Dios te está viendo ahora mismo; tiene sus ojos puestos en ti: observa tus pensamientos, te acompaña en tu andar, cuenta todos tus pasos, conoce tus caminos. El mide todas tus acciones, y conoce las palabras que están en tu mente aun antes de que tus labios las pronuncien.
¿No es cierto que todo poder en el cielo y en la tierra pertenece a Dios? ¿Acaso no sabes que él podría convertirte en polvo en este instante, mientras estás leyendo o escuchando estas palabras? ¿No sabes que tiene poder para hacerte desaparecer ahora mismo, o para ordenar que se abra la tierra y te trague? ¡No le desafíes! ¡No le provoques de este modo! ¡No te burles en su propia cara! ¿No te das cuenta de que en un instante puede disparar sus rayos y partirte en dos, o disparar sus flechas y acabar contigo? No hay nada que le impida terminar con tu vida en este momento y enviarte ya mismo, sin demora, al infierno.
¿Crees que Dios estaría obrando mal? ¿Por qué? Sólo estaría concediéndote lo que tú mismo pediste ¿Qué fue lo que dijiste en este instante? ¿No sabes que Dios te ha escuchado? Pues tú mismo le pediste que te enviara al infierno, ¡tú le pediste que condenara tu alma! Parece que te encanta la idea de ser castigado, ¿tienes prisa por vivir en el fuego eterno, por ser atormentado noche y día en las llamas sin tener una sola gota de agua para refrescar tu garganta?
¿Es esta tu oración? Yo le pido a Dios que éste no sea nunca mi destino ni el tuyo. ¡Ay, hermano, mira si Dios toma tus palabras al pie de la letra! ¿Qué sucedería si él dijera: «Sea como tú quieres»? ¿Qué harías si concediera tu deseo y te arrojara en el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles?
Yo preferiría que fueras con Dios al paraíso, ¿no deseas tú lo mismo? ¿No crees que el cielo es mejor que el infierno? ¿No estás convencido de esto en tu interior? Pues,
entonces, corrige tu oración y pídele a Dios: «¡Salva mi alma porque he pecado contra ti! ¡Sálvame de todos mis pecados!
¡Sálvame de todo el mal que digo y hago, de mis malas actitudes y deseos! ¡Santifícame así como tú eres santo!
Señor, haz que te conozca, te ame y te sirva, ahora y siempre.»

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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