Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 2 N° 19

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Sermón “El espíritu católico” [Parte 1] extraemos:

2 Reyes 10.15
Yéndose luego de allí se encontró con Jonadab, hijo
de Recab, y después que lo hubo saludado, le dijo: ¿Es tu
corazón recto como el mío es recto con el tuyo? Y Jonadab
dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dio la
mano.

Es admitido, aun por quienes no pagan esta gran deuda, que se debe amar a toda la humanidad, ya que la ley soberana, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», conlleva su propia evidencia a todos los que la oyen. Y ello, no de acuerdo a la construcción que le colocaron encima los zelotes de antaño: «Amarás a tu prójimo» (tu pariente, tu conocido, tu amigo) «y aborrecerás a tu enemigo.» Así no.

«Pero yo os digo», dice nuestro Señor, «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.»

Pero, por cierto, hay un amor peculiar que debemos a aquellos que aman a Dios. Al decir de David: «Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia». Y según uno mayor que él: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.» Este es el amor en el cual el apóstol Juan insiste tan frecuente y firmemente. Dice: «Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.» «En esto hemos conocido el amor de Dios, en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos» (si el amor nos llama a ello) «poner nuestras vidas por los hermanos.» Y otra vez: «Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor».
«No que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.»

Todas las personas aprueban esto. Pero, ¿todas lo practican? La experiencia diaria muestra lo contrario.
¿Dónde están siquiera los cristianos que se aman unos a otros, como él nos lo ha mandado? ¡Cuántos estorbos yacen en el camino! Los dos impedimentos más grandes y comunes son, primero, que no todos pueden pensar lo mismo; y como consecuencia de esto, segundo, que no todos podemos andar igual; pero en varios puntos menores, su práctica debe diferir en proporción a la diferencia de sus sentimientos.

Pero aunque una diferencia en cuanto a opiniones o modos de adoración puede impedir una unión externa completa, ¿es necesario que impida nuestra unión en los afectos? Aunque no podamos pensar igual, ¿no podemos acaso amarnos igualmente? ¿No podemos ser de un mismo corazón, aunque no podamos ser de una misma opinión?

Sin ninguna duda, podemos. En esto, todos los hijos de Dios pueden unirse, a pesar de estas diferencias menores. Estas pueden quedar tal como están, y pueden estimularse los unos a los otros en el amor y las buenas obras.

Seguramente, a este respecto, el ejemplo del mismo Jehú, pese a ser un carácter tan contradictorio, es bien digno de atención e imitación por parte de todo cristiano en serio: «Yéndose luego de allí, se encontró con Jonadab, hijo de Recab; y después que lo hubo saludado, le dijo: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo?
Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano.»

El texto se divide naturalmente en dos partes.
Primero, la pregunta planteada por Jehú a Jonadab: «¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo?» En segundo lugar, la oferta efectuada de acuerdo a la respuesta de Jonadab: «Lo es.» –«Pues que lo es, dame la mano.»
……
Es posible que muchas personas buenas también ahora sustenten opiniones muy peculiares, y algunas de ellas puedan ser tan singulares como lo era Jonadab. Y es cierto, en tanto sólo conocemos en parte, que no todas las personas verán todas las cosas de la misma manera. Es una consecuencia inevitable de la presente debilidad y corto alcance del entendimiento humano que varias personas serán de diversas opiniones, en cuanto a religión como también en cuanto a la vida común. Así ha sido desde el principio del mundo, y así será hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas.

Más aún: aunque toda persona necesariamente cree que cada opinión particular que sostiene es verdadera (porque creer que cualquier opinión no es verdadera es lo mismo que no sostenerla), sin embargo nadie puede estar seguro de que todas sus opiniones, tomadas en conjunto, son verdaderas.
……..
Digo que quizás no puede saberlo. Porque ¿quién puede decir hasta dónde puede llegar la invencible ignorancia? O, lo que viene a ser lo mismo, el invencible prejuicio; el cual se fija tan a menudo en las mentes tiernas, que después es imposible arrancar lo que ha echado una raíz tan honda. ¿Y quién puede decir, a menos que conozca todas las circunstancias que corresponden, hasta dónde cualquier error es culpable?
……..
Toda persona sabia por lo tanto permitirá a otros la misma libertad de pensamiento que desea que ellos le permitan; y no insistirá en que ellos abracen sus opinionesmás que lo que admitirá que ellos insistan para que él abracelas de ellos. Tolera a quienes difieren de él, y solamente plantea a aquel con quien desea unirse en amor una sola pregunta: «¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo?»

*En próxima entrega editaremos la Parte 2.
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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One thought on “Extracto de los Sermones de Juan Wesley

  1. Me parece que cada persona humana tiene su propia historia de vida desde la concepción en el claustro materno de su propia madre. Cada persona es educada en el ambiente en el que desarrolla y crece su vida como ser único e irrepetible. Lo hermoso es que en toda comunidad de fe cristiana existen diversas maneras de pensamiento. Y más hermoso todavía es que en toda comunidad pueda alcanzarse una comunión perfecta inspirada en la comunión de la Trinidad, entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y esa comunión de la Trinidad se expresa como donación de amor. Donación de amor que se manifiesta en aceptar a las/los hermanas/nos de la común fe como son con sus historias personales de vida. El Señor nos dé Su gracia para sentirnos humillados delante de Él y seamos personas cristianas llenas de Su amor como donación para el bien y el crecimiento de la comunidad de y de nuestras vidas personales y sociales.

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