Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 2 N° 20

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su carta a “Amicus Veritatis”* extraemos:

Londres, 12 de enero de 1750

Señor,

1. No vi su carta del 13 de noviembre hasta el día de hoy. A su carta anterior había decidido no prestarle atención. Pero ahora le envío unos cuantos pensamientos sobre las dos.

2. Usted afirma, en primer lugar, que «el Metodismo hace daño a las clases bajas, llenando sus cabezas con tonterías imaginarias», cuando «sería mejor que en vez de pasar su tiempo siguiendo la música de sus maestros lo pasaran dedicados a sus vocaciones respectivas.»

3. Yo sé, señor, que usted piensa que el cristianismo es una «tontería imaginaria». Pero yo lo considero sabiduría de Dios y poder de Dios, y no dejaré (en lo que pueda) de «llenar» con ello tanto «las cabezas» como los corazones de todos los seres humanos. No impido sin embargo ni a los de una clase más alta o más baja cumplir con sus «vocaciones respectivas»……

4. Usted afirma, en segundo lugar, «El entusiasmo es la fuente de la cual fluye este mal (el metodismo).» No puedo aceptar esto sin alguna prueba: que el cristianismo o el metodismo (otro nombre para lo mismo) «fluye del entusiasmo», o es de alguna manera «contrario a la razón».

5. Usted afirma, en tercer lugar, «Estos desgraciados pesimistas (los cristianos o metodistas) se tragan cualquier disparate que sus líderes enseñen. Luego de piedras áridas y desiertos… invocan espíritus y brujas, seres coléricos, y diablos terribles.» Creo que estas vivaces y embellecidas declaraciones merecen solamente la respuesta, «No es cierto.»

6. Usted afirma, en cuarto lugar que los metodistas, «Alegan tener revelaciones celestiales, inspiraciones, visiones divinas, lo que siempre ha sido la cantaleta hipócrita de los antecesores de esta clase de gente en todas las edades,» o sea de quienes se llamaron profetas y apóstoles. Señor, el sentido de lo que usted quiere decir está bastante claro. Pero se le olvidaron las pruebas……

7. Usted afirma, en quinto lugar, «Esto (el cristianismo o el metodismo) ha hecho un daño infinito a los seres humanos. Les ha enseñado a creer en doctrinas que no tienen sentido, y a practicar trucos ociosos como deberes religiosos.» Hágame el favor, señor, de darme ejemplos particulares. Las generalizaciones no prueban nada.

8. Usted afirma, en sexto lugar, «A Dios no le agradan las opiniones absurdas ni las ceremonias ridículas.»
De acuerdo. ¿Pero cuáles son? ¿La opinión de que Dios se hizo hombre? ¿O las ceremonias del Bautismo y la Santa Cena?

9. Usted afirma, en séptimo lugar, que «hacer a otros omo quisiéramos que nos hicieran a nosotros es la regla que Cristo, el gran autor de nuestra santa religión» (para el cual tiene usted un respeto muy peculiar) «recomienda a sus discípulos»; que Dios «nos ha dado pasiones y apetitos»; que «usar éstos en forma moderada» es correcto, «usarles en forma inmoderada» es incorrecto. ¡Son observaciones que no se pueden negar! Es una pena que no se hicieran antes.

10. Estos son los puntos principales del primer «testimonio que ha hecho usted en contra de creencias erróneas». En su segunda carta trata de «probar», además, «que los líderes y la mayoría de los metodistas son absolutamente entusiastas.»
«Un entusiasta,» dice usted, es uno que «implícitamente cree en un grupo de principios religiosos que no puedan ser controlados por la razón; adhiriéndose estrictamente a sus propias opiniones, y pensando que todos los que difieren de él están en un estado absoluto de perdición.»

Por lo tanto, de acuerdo a sus propias palabras yo no soy un entusiasta. Primero porque (1) no «he implícitamente afirmado» ningún «grupo de principios religiosos». Evalué cada principio del cristianismo vez tras
vez, rehusando creerlo basado en la palabra de ningún ser humano.

Todavía estoy dispuesto a ser controlado por la razón. Tráigame razones más fuertes a favor de la infidelidad que las que tengo para recibir el sistema cristiano, y vendré a verle mañana. (3) No «creo que todos los que difieren de mí están en un estado absoluto de perdición». Creo que muchos de ellos están en estado de salvación. Por lo tanto, según su versión, no soy un entusiasta.

11. ¿Con qué argumentos prueba usted que lo soy? Su primer argumento es, «Imagino humildemente que es irrefutable.» Su segundo, «Nunca escuché que lo cuestionaran.» Su tercero, «Si los metodistas no son entusiastas, la palabra, en mi opinión, carece de significado.» Dejo que estos argumentos se sostengan por sí mismos.
Su cuarto argumento es, «Se reúnen a medianoche.»
(Usted debería decir que a veces continúan hasta la medianoche alabando a Dios.) Se reúnen «a las cinco de la mañana», invierno y verano. Algunos de ellos lo hacen, y esto conduce a la salud tanto del cuerpo como del alma. «Se reúnen dos o tres veces más todos los días del año.» Señor, usted sabe que no lo hacen. Usted sabe que la mayoría de los metodistas se reúnen solamente dos veces durante días comunes. Y que la mayoría de ellos no se reúnen una vez al día, a menos que sea domingo.
«Luego sus cenas de amor, y confesión de sus pecados los unos a los otros.» Señor, se le olvida que está hablando como cristiano..….

12. Le agradezco su «creencia» de que no tengo «ningunos propósitos siniestros o lucrativos» en lo que hago, y que «las colectas hechas entre nosotros se aplican justamente para sufragar los gastos necesarios de la Sociedad». Concedo, sin embargo, que «esto no me absuelve del cargo de entusiasmo». Pero tampoco me lo prueba usted, como tampoco «el docto y honesto Dr. Middleton», como usted lo describe, se lo prueba a «los Padres de la iglesia primitiva». Cuán «docto» sea él en otras áreas no lo sé; pero sí puedo decir que o no es un hombre honesto, o no entiende el griego.

13. «Una vida sobria y virtuosa» (quiero decir una práctica uniforme de la justicia, la misericordia, y la verdad) concedo que es «la prueba verdadera de una conciencia buena», del amor por Dios y por toda la humanidad. Y en esta práctica quiero ser guiado por la razón correcta, bajo la influencia del Espíritu de Dios. ¡Que él nos dirija a usted y a mí hacia toda la verdad!

Soy, señor, su humilde siervo,

Juan Wesley

*Es el seudónimo de un crítico del movimiento metodista, que publicó un artículo en el “Bristol Weekly Inelligencer” el 4 de noviembre de 1749.

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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