Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 2 N° 21

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Obra “Recomendaciones al pueblo llamado metodista respecto a su manera de vestir” extraemos:

No me gusta repetir la misma cosa una y otra vez, especialmente cuando es tanto lo que tengo para decir que es posible que el tiempo que me queda de vida (que no es mucho) no sea suficiente. Sin embargo, en algunos casos es útil para ustedes que lo haga, y entonces no lo siento como una carga. Quizás sea mejor hablar libremente y agotar el tema de una vez, para que ya no haya necesidad de volver sobre él.

Cuando después de leer la Biblia con cierto detenimiento, miramos el mundo a nuestro alrededor para ver quién cree y quién vive de acuerdo con sus enseñanzas, inmediatamente nos damos cuenta de que tanto el sistema de vida como las verdades allí propuestos, fueron desbaratados y diseminados como los miembros de Absirto*. Cada una de las denominaciones cristianas ha conservado una porción de la verdad cristiana, ya sea en lo referente a la práctica de vida, o bien, al mensaje. Unos sostienen un aspecto y otros, otro, como lo hicieron sus padres antes de ellos. Entretanto, ¿qué deben hacer quienes quieren guardar toda la palabra de Dios? Sin duda, recoger todos estos pedazos, para que, si fuera posible, no se pierda nada;2 imitar con toda diligencia a todos los que vemos que siguen las enseñanzas de la Biblia; y reunir en una única concepción verdad y práctica cristianas, aspectos que la
mayor parte de los cristianos ha separado.

Hace muchos años observé que los cuáqueros cumplían con varios aspectos prácticos de la vida cristiana.
Dos cosas en particular me llamaron la atención: la sencillez al hablar y la sencillez en el vestir. Voluntariamente adopté ambas cosas, aunque con ciertas restricciones; particularmente, la sencillez en el vestir. Esto mismo les aconsejé hacer a ustedes cuando Dios les llamó por primera vez a apartarse del mundo. Basándome en la experiencia adquirida desde entonces, les aconsejo hoy lo mismo que les aconsejé hace más de veinte años.

Antes de seguir avanzando, tengo que rogarles, en nombre de Dios, que estén abiertos a escuchar los argumentos que voy a presentar. En la medida de lo posible, despójense de todo prejuicio fruto de su educación, de la costumbre, o de lo que ven hacer a otros. No cierren sus ojos a la luz; acepten la luz que les llega de Dios o de otra persona. Alégrense de tener mayor visión que antes, de que se abra vuestro entendimiento. Reciban la verdad del amor, y así encontrarán motivo para bendecir a Dios por siempre.

No les aconsejo imitar a los cuáqueros con respecto a los detalles de su vestimenta, que no tienen otra razón de ser que distinguirles del resto de las personas. Ser diferente por el simple hecho de serlo no corresponde a un cristiano; por lo tanto, no les estoy aconsejando usar un sombrero de determinadas dimensiones o un modelo de saco en particular. Más bien, en aquello que es absolutamente indiferente, que no tiene ninguna importancia, la humildad y la cortesía recomiendan seguir las costumbres del país.

Pero sí les aconsejo imitarles, en primer lugar, con respecto a la prolijidad en su vestimenta. Esto es digno de ser apreciado y está acorde con el llamado de los cristianos. Cuiden que toda su ropa esté tan limpia como la situación económica lo permita. Es cierto que los pobres no pueden estar tan limpios como quisieran debido a que tienen poca ropa para cambiarse. Pero aun ellos deben estar tan limpios como les sea posible, mostrándose diligentes y cuidadosos en su aseo. En realidad, esto es particularmente necesario para ellos porque la limpieza es uno de los aspectos de una buena economía. Asimismo, la higiene contribuye al cuidado de la salud mucho más de lo que comúnmente se cree. Por lo tanto, los pobres, en especial, deben esforzarse por ser limpios, provocando la envidia de la clases más altas.

En segundo lugar, les aconsejo imitarles en cuanto a la sencillez de su vestimenta. Esto incluye dos aspectos:
1) que su ropa sea económica, no costosa; mucho más barata que la que usan otras personas que están en igual situación, o que la que ustedes usarían si no conocieran a Dios.
2) que sea sobria, no vistosa, o llamativa; que no siga la moda.

Estas normas tan simples se pueden aplicar tanto a los materiales utilizados para confeccionar las prendas, como al diseño de las mismas, y también a la manera de usarlas.
…….
Para expresarlo de otro modo: Todo lo que hagan con respecto a la vestimenta, háganlo de tal modo que puedan ofrecérselo a Dios como sacrificio agradable por medio de Cristo Jesús, para que así aumente su recompensa en los cielos y su corona tenga más brillo. Y así será, si actúan conforme a la humildad, sobriedad y caridad cristianas.

¿Quieren que les dé más detalles? Entonces, exhorto a todos aquellos que deseen que yo vele por sus almas4 a que no usen oro (no les importe si los funcionarios del gobierno o los magistrados lo utilizan como insignia de sus cargos), perlas ni piedras preciosas; no usen peinados elaborados o extravagantes, ni trajes costosos, aunque sean sobrios. A quienes pueden recibir esta palabra, les aconsejo que no compren terciopelo ni sedas, ni lencería fina; no compren cosas superfluas, que sirvan sólo de adorno, aunque estén muy de moda. No vistan ropa de colores vivos, aunque ya la hayan comprado; no usen ropa vistosa, brillante, o llamativa, nada que sea el último grito de la moda o que pueda atraer la mirada de la gente que pasa a su lado.

Aconsejo a las mujeres no usar anillos, aros, collares, encajes (no importa su color), o esos cuellos altos y fruncidos, que sin exagerar, pueden llegar a tener doce pulgadas de espesor. A los hombres les aconsejo no usar chalecos de colores, medias de colores estridentes, hebillas o botones brillantes o muy costosos, ya sea en sus sacos o en las mangas; tampoco deben usar esas modernas y costosas pelucas.
…….
Sea como sea, ¿creen que pueden adornarse, al mismo tiempo, con trajes costosos y con buenas obras? Me refiero a poder hacerlo con la misma intensidad que si hubiesen destinado mucho menos dinero para su vestimenta. Saben que esto es imposible; cuánto más invierten en lo uno, menos les queda para invertir en lo otro.

*Wesley cita la leyenda de los “argonautas”, donde Absirto el hermano de Medea, es descuartizado por ella, mientras huye de su padre con el “vellocino de oro”.
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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