Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 3 N° 3

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

Viernes 3 de abril de 1752.

Viajé a Bank House, cerca de Rochdale, donde T. Mitchell* me dio la siguiente información:

“El domingo, 7 de agosto pasado, prediqué en Wrangle, a las cinco de la mañana como de costumbre. Alrededor de las seis dos alguaciles se presentaron y me llevaron a una cantina, donde me retuvieron hasta cerca de las cuatro de la tarde. Luego uno de ellos dijo que iría a preguntarle al ministro si lo podían dejar ir.

 A su regreso, me sacaron a una gran turba, quienes me llevaron y me arrojaron a un estanque de agua y donde tan pronto trataba de salir me lanzaban de nuevo. Finalmente algunos de ellos dijeron que debía de salir y mantuvieron a los otros alejados hasta que salí del estanque. Todo el tiempo me sentí muy contento porque sabía que estaba en las manos del Señor… Regresé a la casa donde estaba hospedado y me acosté, pero en menos de una hora la turba regresó, rompió las puertas de la casa y de la recámara y me sacaron arrastrándome. Me llevaron a una laguna más grande, con una cerca alrededor y de una profundidad de diez a doce pies.

 Entonces cuatro hombres me levantaron por las piernas y brazos. Al comienzo sentí que la carne se me encogía, pero pronto pasó y no me importó si moría o vivía, siempre que fuera la voluntad del Señor. Me columpiaron dos o tres veces de adelante para atrás y luego me arrojaron al agua lo más lejos que pudieron. La caída me dejó sin conocimiento, así que no sentí nada más. Pero uno que no quería que me ahogaran, cuando salí a flote me agarró por la ropa y con un palo largo me sacó.

 Estuve sin conocimiento por algún tiempo. Cuando volví a despertar vi a mucha gente a mi alrededor. Uno de ello me ayudó a levantarme y me rogó que fuera con él. Me llevó a una pequeña casa y me acostó. Pero no había estado acostado por mucho tiempo cuando la turba regresó. Me sacaron de la cama y me llevaron con ellos, casi desnudo, al lindero de la parroquia, donde me dejaron. Me las arreglé para continuar a un lugar a tres millas de distancia, donde me acosté y dormí en paz”.

*El que narra es el Predicador Itinerante Tomas Mitchell  (https://histometodista.wordpress.com/2015/12/03/los-predicadores-laicos-tomas-mitchell-xi/)

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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