Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 3 N° 14

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Obra “Direcciones para la renovación del pacto con Dios”. Indicaciones Preliminares.  [Primera entrega]  extraemos:

  1. Tengan estos tres principios fijos en sus corazones: Las cosas eternas son mucho más importantes que las temporales; las cosas que no se ven son tan ciertas como las que se ven; su vida eterna depende de la elección que hagan ahora. Escojan a Cristo y sus caminos y serán bendecidos para siempre, rechácenlo y están perdidos para siempre.

Entonces,

  1. Hagan su elección.

Vuélvanse a la derecha o a la izquierda; coloquen ambas ante su mente con todas las implicaciones de cada una: Cristo con su yugo, su cruz y su corona; o el Diablo con su riqueza, su placer y su maldición. Luego díganse ustedes mismos: «Alma, puedes ver lo que está delante de ti. ¿Qué vas a hacer? ¿Qué prefieres, la corona o la maldición?» Si escogen la corona, recuerden que el día que tomen esta decisión deben estar conformes a someterse también a la cruz y al yugo, al servicio y los sufrimientos de Cristo que están unidos a ella. ¿Qué dicen? ¿Prefieren tomar las ganancias y placeres del pecado y los riesgos de la maldición? ¿O se rendirán como siervos de Cristo y asegurarán la corona?

Si sus corazones vacilan y se inclinan a abandonar los beneficios, no lo permitan. Si están indecisos, ya han resuelto algo; si permanecen inseguros acerca de Cristo, ya se han decidido por el Diablo. Por lo tanto, no desmayen, sigan meditando en sus corazones diariamente, no les permitan descansar hasta que se haya resuelto la cuestión y hayan hecho una buena elección.

Esto quiere decir escoger la buena parte, Dios y los beneficios del mundo por venir, como su porción y felicidad; y esta elección incluye renunciar al mundo y sus placeres.

III. Láncense con Cristo.

Arriésgense con él. Echen mano de su rectitud que les traerá a Dios. Como un pobre cautivo en tierra extraña, tierra de ladrones y asesinos, en donde está a punto de perecer, sin esperanza ni de habitar allí ni de escapar a su tierra con vida, se encuentra finalmente con un piloto que le ofrece transportarle al hogar con seguridad y se embarca con él, arriesgándose él mismo y todo lo que posee en su barca.

Hagan lo mismo; están separados de la presencia de Dios y han caído en una tierra de asaltantes y asesinos; sus pecados son asaltantes y sus placeres ladrones; sus compañeros de pecado son ladrones y asesinos. Si permanecen en donde están ahora perecerán; y no pueden escapar al hogar por ustedes mismos. Cristo ofrece, si se aventuran con él, que les llevará felizmente al hogar y, ante la presencia de Dios.

Díganle ahora: «Señor Jesús, ¿puedes tomar mi carga? ¿Me llevarás a la presencia de Dios, a la Tierra Prometida? Me abandono en tus brazos. Confío en tu sangre, en tu rectitud.

Toda mi esperanza, todas mis posesiones, alma y cuerpo descansan en ti.»

Esto es vestirse Cristo como su Sacerdote, lo que incluye renunciar a la rectitud propia. Nunca pueden, nunca podrán descansar en él únicamente, hasta que muera la esperanza en ustedes mismos.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

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