Extracto de los Sermones deJuan Wesley

SERMONES | Año 3 N° 14

De su Sermón “Sobre el sermón del Señor en la montaña” [Discurso 11]  extraemos:

Mateo 7:13-14

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la

puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y

muchos son los que entran por ella;

porque estrecha es la puerta y angosto el camino

que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Nuestro Señor nos advirtió acerca de los peligros que nos acechan cuando nos acercamos por primera vez a la religión, los obstáculos que surgen naturalmente de nuestro interior, de la maldad de nuestros corazones. Pasa ahora a advertirnos acerca de los obstáculos exteriores, fundamentalmente el mal ejemplo y los malos consejos. Por causa de uno u otro miles que alguna vez estuvieron en el buen camino volvieron a perderse. Sí, muchos que no eran nuevos en la religión, personas que ya habían avanzado en el camino de la justicia. Por tal motivo, nos hace llegar su advertencia con todo fervor y lo repite una y otra vez utilizando una variedad de expresiones, para que de ningún modo lo pasemos por alto. Para prevenirnos efectivamente acerca del primero, dijo «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.» Para protegernos en contra de lo segundo–los malos consejos–dijo: «Guardaos de los falsos profetas»

……

Busca aquí mismo, en este reino, en esta ciudad donde ahora vivimos. Nos llamamos cristianos, sí, de la mejor clase: ¡somos protestantes, cristianos reformados!

Pero ¡ay! ¿Quién hará que la concepción reformada que alcanzó nuestro pensamiento se encarne en nuestros corazones y en nuestras vidas? ¿No sería esto necesario?

¡Cuán numerosos son nuestros pecados! ¡Y qué tremendos!

¿Acaso no es verdad que día a día vemos cómo abundan a nuestro alrededor toda clase de hechos manifiestamente abominables? Pecados de todo tipo cubren la tierra como las aguas cubren el mar.7 ¿Quién puede contarlos? Antes bien, vé y cuenta las gotas de lluvia, o las arenas a la orilla del mar. Así de ancha es la puerta, así de espacioso es el camino que lleva a perdición.

….

Dijo el Señor: «Muchos son los que transitan por él» precisamente por la misma razón por la cual deberían huir de él, porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Esta es una característica inseparable del camino al cielo. Tan angosto es el camino que conduce a la vida, a la vida eterna, tan estrecha la puerta, que nada sucio, nada impuro puede entrar. Ningún pecador puede atravesar esa puerta hasta tanto haya sido salvado de su pecado. No sólo de su pecado exterior, de su manera de vivir, la cual recibió de sus padres.

No alcanza con que haya dejado de hacer lo malo y aprendido a hacer el bien.

No sólo debe ser salvo de todo obrar pecaminoso y de todo hablar mal y en vano, sino que debe cambiar en su interior, renovarse completamente en el espíritu de su mente. De otro modo no podrá atravesar la puerta de la vida, no podrá entrar en la gloria.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

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