Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 3 N° 16

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Obra “Direcciones para la renovación del pacto con Dios”. Indicaciones Preliminares.  [Tercera Entrega]  extraemos:

Un absoluto sentimiento de desesperación de sí mismo y de todas las cosas, menos Cristo.

Al reconocer su pecado y el peligro en que se encuentra, el pecador buscará ayuda y liberación, pero buscará por todas partes antes de buscar a Cristo. Nada traerá a un pecador a Cristo sino una absoluta necesidad.

Procurará abandonar sus pecados, procurará dejar el vicio del alcohol y ser sobrio, sus adulterios y ser casto y ver si así puede escapar. Irá a las reuniones de oración, a escuchar los sermones y participará de los sacramentos y buscará si hay salvación en todo esto. Pero estos medios, aunque útiles hasta cierto punto, si no busca más adelante, el pecador encontrará que no hay ayuda en ellos. Su propia rectitud no le puede ayudar; no es sino trapos de inmundicia. Sus deberes no le pueden ayudar; no son sino cisternas vacías. Todo le dice: «Llamas a la puerta equivocada. La salvación no está en nosotros.» «Bueno», el Señor tenga misericordia de mí», dice el pecador. «¿Qué haré? Seguir como estoy, no me atrevo y no se qué hacer.

Mi oración no me ayudará. Los sermones no me ayudarán. Si doy todos mis bienes a los pobres y si doy mi cuerpo para ser quemado, nada de esto salvará mi alma. Ay de mí, ¿qué puedo hacer? ¿A dónde puedo ir?»

Tras ser traído a esta angustia, a este sentido de completa perdición, su desesperación le lleva a la única puerta de esperanza que permanece abierta. Entonces Cristo será aceptable, cuando ve que nadie sino Cristo puede ayudarle. El Apóstol nos dice: «Estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada», Gá. 3.23. Todas las otras puertas estaban cerradas para nosotros. No había esperanza de escapar, sino por la única puerta que permanecía abierta: «La fe que iba a ser revelada». Como los sitiados en una ciudad que tiene todas las puertas bloqueadas y solamente un difícil pasaje por el cual sería posible escapar, por allí salen buscando salvación para sus vidas; caminan por esa puerta, que, si hubiera habido otra, nunca hubieran venido a ella.

Como Cristo no será aceptado por el pecador de otro modo, así tampoco el pecador será recibido por él hasta que abandone todas sus otras ayudas y confíe en él solamente. Cristo no aceptará ayuda alguna en la obra de salvar almas. «Si me buscas a mí, deja ir a éstos» (Jn.18,8) dijo en otra ocasión. Abandona no únicamente tus pecados, sino también tu rectitud y todo refugio de mentiras en las que has confiado hasta ahora. Abandona todo completamente si deseas que yo sea tu refugio. Yo no he venido a buscar los justos, porque si a éstos buscara no vendrían a mí o, si vinieran, que se vayan como ellos vinieron, que se vayan confiando en su propia rectitud como lo han hecho, y que vengan a mí los pecadores desnudos, destituidos, afligidos. Yo he venido con el fin de buscar y salvar a los perdidos.

 

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

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