Extracto de los Sermones de Juan Wesley

 

SERMONES | Año 3 N° 16

De su Sermón “El deber la Comunión constante” [Segunda Parte] extraemos:

Lucas 22.19

Haced esto en memoria de mí

 

 

A fin de comprender la naturaleza de la Cena del Señor, sería útil releer cuidadosamente los pasajes del Evangelio y de la Primera Epístola a los Corintios que hablan de su institución. De ellos aprendemos que el propósito del sacramento es la continua rememoración de la muerte de Cristo, al comer el pan y beber el vino que son las señales externas de la gracia interior, el cuerpo y la sangre de Cristo.

Es muy conveniente que todos los que se proponen comulgar, cuando su tiempo se lo permita, se preparen para participar en esta solemne ordenanza mediante el autoexamen y la oración. Pero esto no es absolutamente necesario. Y cuando no tenemos tiempo para

hacerlo, debemos cuidar de tener la preparación habitual que sí es absolutamente necesaria y no puede ser jamás obviada, cualquiera sea la situación o las circunstancias. Es decir, en primer lugar el pleno propósito del corazón de guardar todos los mandamientos de Dios. Y en segundo lugar, un sincero deseo de recibir todas sus promesas.

Debo, en segundo lugar, responder a las objeciones corrientes a la constante recepción de la Cena del Señor.

  1. Hablo de la recepción constante. Porque la frase comunión frecuente es totalmente absurda. Si significa algo menos que constante, entonces significa más de lo que pueda probarse como exigible de cualquier persona. Porque si no estamos obligados a comulgar constantemente, ¿con qué argumentos se probaría que estamos obligados a comulgar frecuentemente? ¿Sería una vez por año o una vez cada siete años? ¿O una vez antes de morir? Cualquier argumento que se esgrima prueba que debemos hacerlo constantemente o no prueba nada. Toda persona sensata debe, pues, dejar de lado una forma de hablar tan imprecisa y carente de significado.

  2. A fin de probar que es nuestro debe comulgar constantemente debemos observar que la Santa comunión debe ser considerada, o bien como (1) un mandamiento de Dios o bien (2) como una merced otorgada a los humanos.

En primer lugar, como mandamiento de Dios. Dios, nuestro Mediador y Gobernador, de quien hemos recibido la vida y todas las cosas, de cuya voluntad depende que seamos perfectamente felices o totalmente desdichados desde ahora y por la eternidad, nos ha dicho que todos los que obedezcan sus mandamientos serán eternamente felices y que quienes no lo hagan serán eternamente desdichados.

Ahora bien, uno de esos mandamientos es: Hagan esto en memoria de mí. Pregunto entonces: ¿Por qué no lo cumples cuando, si quieres, puedes hacerlo? Cuando se te presenta la oportunidad, ¿por qué no obedeces el mandamiento de Dios?

Tal vez dirás, «Dios no me ordena hacer esto tan frecuentemente como pueda»; es decir, las palabras «tan frecuentemente como puedas» no constan en ese pasaje. ¿Y entonces? ¿No están todas las promesas de Dios hechas a aquéllos, y sólo a aquéllos que ponen toda diligencia  (2P.1,15); es decir, a aquéllos que hacen todo lo que pueden por obedecer sus mandamientos? Nuestra posibilidad es la única medida de nuestro deber. Todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo. Con respecto a éste, como a cualquier otro mandamiento, quien pudiendo obedecer si quiere hacerlo, no lo hace, no tiene lugar en el reino de los cielos.

…..

En segundo lugar, consideremos la Cena del Señor como una misericordia de Dios al género humano. Como Dios, cuya misericordia se extiende sobre todas sus obras (Sal.145,9) y particularmente sobre todos los seres humanos, sabía que había sólo un camino para que el ser humano pudiese ser feliz como el mismo Dios, a saber, ser como él en santidad; como sabía que nada podíamos hacer por nosotros mismos para lograr ese fin, nos dio algunos medios para obtener su ayuda. Uno de ellos es la Cena del Señor, que en su infinita misericordia nos proveyó precisamente con este propósito: para que por medio de ella podamos alcanzar la santidad en la tierra y la gloria eterna en los cielos.

 

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

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