Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 4 N° 4

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

SÁBADO 22 de agosto de 1773.

Prediqué en Illogan* y en Redruth** y el domingo 23 en la iglesia del pueblo de St. Agnes*** a las ocho, cerca de la una en Redruth y a las cinco en el anfiteatro de Gwennap****.

La gente llenaba la iglesia y todo el terreno a su alrededor a una distancia considerable. Así es que, suponiendo que el espacio tuviera ochenta yardas en cada dirección, y diera cabida a cinco personas por yarda cuadrada, debería de haber más de treinta y dos mil personas: el grupo más grande al que he predicado. Sin embargo, encontré, después de averiguarlo, que todos pudieron oír, ¡aun los que estaban a los bordes de la congregación! ¡Quizás la primera vez que un hombre de setenta años haya sido escuchado por treinta mil personas a la vez!

 

*Illogan es una villa al oeste de Cornwall, Inglaterra. Aprox. a 470 km de Londres. Cornwall es el extremo suroeste de la Isla de Inglaterra.
**Redruth está a aprox. a unos 5 km de Illogan.
***St, Agnes está a unos 13 km de Redthuh.
****Gwennap está unos 8 km de Redtruth.
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 4 N° 4

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Sermón “No difamen a nadie” extraemos:

Mateo 18:15-17

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé

repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos,

para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere

a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

 

 «No hablen mal de nadie», dice el apóstol: un mandamiento tan categórico como «No matarás». Pero, ¿quién, aún entre los propios cristianos, tiene en cuenta este mandamiento? Más aún, ¿cuántos son los que siquiera llegan a comprenderlo? ¿Qué es «difamar»?

Difamar no es lo mismo que mentir o calumniar (aunque algunos así lo crean). Podemos difamar a una persona aun cuando lo que digamos de ella sea tan cierto como lo que dice la Biblia. Esto se explica porque difamar no es ni más ni menos que hablar mal de una persona en su ausencia; contar algo malo que alguien dijo o hizo cuando la persona aludida no está presente. Supongamos que he visto a alguien embriagarse, o lo escuché maldecir o insultar; si hablo acerca de esto en su ausencia, lo estoy difamando.

Tenemos otra expresión muy apropiada para esto en nuestra lengua «hablar a espaldas». Tampoco existe ninguna diferencia sustancial entre esto y lo que comúnmente llamamos «chisme». Y cuando hablamos con delicadeza y en voz baja (con expresiones de buenos deseos para la persona, y de confianza en que las cosas pueden no ser tan malas como parecen), entonces lo llamamos «murmurar». Pero cualquiera sea la forma en que lo hagamos, el hecho es el mismo. Pueden cambiar las circunstancias, pero la esencia es la misma. No es otra cosa que difamación; burlamos el mandamiento «A nadie difaméis» cada vez que hablamos con alguien acerca de los errores de un tercero que no está presente para defenderse.

Se trata de un pecado tan generalizado que no hace acepción de personas. Los encumbrados y los humildes, ricos y pobres, sabios y necios, instruidos e ignorantes, ¡todos incurren en esto de continuo! Personas que son completamente diferentes entre sí, tienen, sin embargo, esto en común. ¡Qué pequeño el número de los que pueden atestiguar frente al Señor: «Estoy libre de este pecado; siempre he puesto guarda a mi boca, y he guardado la puerta de mis labios

 ¿Alguien recuerda haber participado de una conversación de cierta duración en la que no se haya criticado a alguien? Y esto ocurre aun cuando se trate de personas que tienen el temor de Dios delante de sus ojos, y que verdaderamente procuran tener una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

 

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.