Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 4 N°3

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

 

[Wesley está en Irlanda]

Lunes 24 de mayo 1773.

Cerca del mediodía, prediqué en Tonyloman a una congregación similar a las otras. Después hablé con cuatro hombres y ocho mujeres que creían estar salvados del pecado. Sus palabras fueron de sabiduría tanto como de poder: Creo que nadie que les escuchó dudaría de su testimonio.

Uno de mis caballos tenía una herradura floja, y le pedí prestado al Sr. Watson su caballo y le dejé mi calesa*.

Cuando llegamos cerca a Enniskillen, quise que solamente dos me acompañaran y que el resto de nuestros amigos mantuviera cierta distancia. Algunos albañiles estaban trabajando en el primer puente, y nos dijeron algunas palabras fuertes.

Tuvimos abundancia de ellas conforme cabalgábamos por el pueblo. Pero muchos soldados que estaban en la calle me reconocieron en forma muy respetuosa y la multitud se hizo atrás.

Una hora después el Sr. Watson vino en la calesa. Antes de llegar al puente, muchos se agruparon y corrieron detrás de él arrojándole todo lo que tenían a la mano. El mismo puente lo habían bloqueado con grandes piedras, así que la calesa no podía pasar. Pero un anciano gritó, «¿Es ésta la forma en que ustedes tratan a los extranjeros?» y removió las piedras.

La multitud de inmediato lo premió cubriéndolo con mezcla de yeso de cabeza a pie. Entonces le cayeron a la calesa a la que cortaron con piedras en varios lugares y la cubrieron casi toda con barro y yeso. De un extremo a otro del pueblo, las piedras volaban constantemente por la cabeza del cochero.

Algunas de las piedras tenían de dos a tres libras de peso y eran lanzadas con toda fuerza. Si una de estas piedras le hubiera golpeado al cochero, con seguridad le hubiera impedido conducir más allá. Y entonces sin duda ellos hubieran tenido que dar cuenta de la calesa y los caballos.

Prediqué en Sidaire en la noche y en la mañana y luego partí para Roosky. El camino no estaba lejos de Enniskillen. Cuando llegamos bastante cerca al pueblo, tanto los hombres como las mujeres nos saludaron, primero con malas palabras y luego con barro y piedras.

Mis caballos pronto los dejaron atrás, pero no sin que antes rompieran una de las ventanas del coche. El vidrio de la misma me cubrió, pero no me causó mayor dolor.

Cerca de una hora después el Sr. John Smith llegó a Enniskillen. Los albañiles en el puente se preparaban para pelear. El tuvo miedo de que su caballo saltara con él al río y por lo tanto decidió desmontarse. Inmediatamente lo cubrieron con una lluvia de barro y piedras. Sin embargo, pudo pasar por el pueblo aunque bien embadurnado y moreteado.

* Coche de paseo tirado por caballos, de dos o cuatro ruedas, con la caja o armazón abierta por delante y con cubierta o techo plegable

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

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