Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N° 9

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

 

 

De su Carta a  “Walter Churchey”* extraemos:

Londres, 25 de junio de 1777

Mi estimado hermano.

En el presente estoy bien, porque tengo unas pocas libras esterlinas, si no veintenas de libras, menos que nada.

No dejo más dinero en mi Testamento que lo que tendré en mi bolsillo el día que me muera.

Mi religión me obliga «a recordarles a las personas de someterse a las autoridades superiores» (Ro.13,1). La lealtad es para mí una rama esencial de la religión, y es triste si algunos metodistas la olvidan. Hay una relación muy íntima, por lo tanto, entre mi religión y mi conducta política; la misma autoridad me ordena: «Temed a Dios» y «Honrad al rey» (1Pe.2,17).*

El Dr. Coke promete mucho, y nos da razón para esperar que él traerá no solamente la flor sino también la fruta. Hasta aquí se ha portado muy bien, y parece estar consciente de su enemigo, el aplauso. También va a estar en peligro porque su testimonio va a ofender a algunos. Si usted le conoce, una carta amigable sería útil, y sería recibida con gratitud. En estos momentos está en una situación indecisa y en la necesidad de toda la ayuda que uno le pueda dar.**

Espero estar en Monmouth (viniendo de Worcester) el miércoles, 9 de julio, y en Brecon

el 10.

Quedo,

Afectuosamente su hermano,

Juan Wesley

 

 

*Churchey era un abogado metodista amigo de estudios de Coke.
**Esta carta de 1777, debe contextualizarse por la Revolución de la 13 Colonias en América que se declararon independientes el 4 de julio de 1776.  Los metodistas estaban presentes en América ya antes de 1766. [HD]
***Thomas Coke fue un ministro anglicano que por su simpatía con los metodistas fue hostilizado hasta abandonar la Iglesia de Inglaterra para unirse a los metodistas precisamente este año 1777. [HD]
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de los Diarios de Juan Wesley

DIARIO | Año 4 N° 9

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Diario extraemos:

[Wesley está en la Isla de Man.]

Viernes 8 de junio de 1781.

Habiendo visitado ahora toda la isla, este, sur, norte y oeste, estuve completamente convencido de no tener un circuito como éste ni en Inglaterra, Escocia o Irlanda.

 Está apartada del mundo y tiene muy poco comercio y es visitada escasamente por extranjeros. Aquí no hay papistas, ni disidentes de ninguna clase, ni calvinistas, ni gente conflictiva. Aquí no hay oposición, ni del gobernador (un hombre humano y apacible), ni del obispo (un buen hombre), ni del grupo de clérigos. Uno o dos de ellos se opusieron en un tiempo, pero ahora comprenden mejor. Así es que ahora hay mucho menos reproche en vez de mucho más; el escándalo de la cruz ha cesado por el momento.

 Los naturales son sencillos, ingenuos, gente simple, toscos; esto es, puros y limpios.

Algunos de ellos son ricos o personas refinadas; pero la mayor parte, moderadamente pobres. La mayoría de los extranjeros que se han establecido entre ellos son personas que han sufrido. Los pastores locales son personas de fe y amor, unidos en un solo pensamiento y en un solo juicio.

 Hablan ya sea la lengua manx o inglés y siguen un plan regular que el asistente les entrega mensualmente.

 Se supone que la isla tiene treinta mil habitantes. Si se considera que la mitad de ellos son adultos y que nuestras sociedades tienen cien o doscientos miembros, ¡qué gran proporción es ésta! ¿Se ha visto algo semejante en cualquier parte de la Gran Bretaña o Irlanda?”

 

 

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 4 N° 9

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

 

De su Sermón “La viña del Señor” extraemos:

Isaías 5:4

¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?

¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

 Analicemos en primer término qué podría haberse hecho en esta su viña que Dios no haya hecho ya.

¿Qué más podría haberse hecho con respecto a la doctrina?

Desde el comienzo, desde el mismo momento en que aquellos cuatro jóvenes se reunieron, cada uno de ellos fue homo unius libri–hombre de un solo libro. A todos ellos Dios les enseñó a creer que lámpara sería a sus pies su palabra, y lumbrera a su camino. Tan sólo una norma aceptaban como guía para juzgar su forma de ser, sus palabras y acciones: la palabra de Dios. Todos y cada uno de ellos estaban decididos a ser cristianos bíblicos.

Continuamente se les criticaba precisamente por esto; algunos se burlaban llamándolos los fanáticos de la Biblia.

Otros los llamaban comebiblias porque, según decían, se alimentaban de la Biblia como una polilla se alimenta de la ropa. Por cierto, hasta el día de hoy, aquellos hombres siempre se han esforzado para que su pensamiento y su prédica sean fiel reflejo de la palabra de Dios.

……

Después de las Sagradas Escrituras, el libro que más los ayudó a definir su posición con respecto a la justificación por la fe, punto doctrinal de enorme importancia, fue el Libro de las Homilías.6 No estuvieron plenamente convencidos de que sólo somos justificados por fe hasta después de haber leído cuidadosamente este libro y de compararlo con los textos sagrados, especialmente la epístola de San Pablo a los Romanos. Ningún ministro de la iglesia puede honestamente oponerse a este punto puesto que todos lo han aceptado durante su ordenación al aceptar el artículo treinta y seis de la iglesia.

Con frecuencia se ha señalado que muy pocas personas han alcanzado una posición clara con respecto a la justificación y a la santificación. Son muchos los que han hablado y escrito admirablemente bien acerca de la justificación sin tener una idea clara, es más, ignorando por completo, la doctrina de la santificación. ¿Acaso alguien ha logrado escribir con más acierto que Martín Lutero acerca de la justificación por la sola fe? Y, sin embargo, nadie más ignorante que él acerca de la doctrina de la santificación, o con ideas más confusas al respecto. Para convencerse de ello más allá de toda duda, basta analizar objetivamente su tan mentado comentario a la epístola a los Gálatas.

 

  La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

 

Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 4 N° 9

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Obra  «La justificación por la fe extraemos:

 

Romanos 4:5

Mas al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al

impío, su fe le es contada por justicia.

“Cómo puede una persona pecadora justificarse delante de Dios, el Señor y Juez de todos, es una pregunta de gran importancia para todos los seres humanos. Contiene el fundamento de toda nuestra esperanza, pues mientras estamos en enemistad con Dios no puede haber verdadera paz, ni verdadero gozo en esta vida ni en la eternidad. ¿Cómo puede haber paz cuando nuestro corazón nos condena? ¿Y mucho más aquél que es mayor que nuestro corazón, y conoce todas las cosas?1 ¿Qué gozo verdadero puede haber en este mundo o en el otro, mientras la ira de Dios permanezca en nosotros?

….

En esta condición se encontraba la raza humana cuando de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. En la plenitud de los tiempos, fue hecho Hombre, segunda cabeza de la humanidad, un segundo padre y representante de toda la raza humana. Y de esta forma fue que llevó él nuestras enfermedades y Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

 Entonces él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El puso su vida en expiación por el pecado. El derramó su sangre por los transgresores. El llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, de modo que por sus llagas fuimos nosotros curados. Y por esa oblación de si mismo ofrecida una vez, nos redimió a mí y a toda la humanidad; habiendo hecho «un completo, perfecto y suficiente sacrificio… y satisfacción por los pecados de todo el mundo.

Debido pues a que el Hijo de Dios gustó la muerte por todos, Dios reconcilió consigo al mundo, no tomándoles en cuenta sus pecados. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. De manera que, por amor de su amado Hijo, por lo que ha hecho y sufrido por nosotros, Dios ahora promete, bajo una sola condición (en el cumplimiento de la cual él mismo nos ayuda) tanto perdonarnos el castigo que nuestros pecados merecen, como volvernos su gracia, y dar a nuestras almas muertas la vida espiritual perdida como arras de la vida eterna.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N° 8

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Carta a  “Miss March”* extraemos:

Londres, 7 de febrero de 1776.

“He encontrado algunas de las personas pobres y sin educación que tienen gustos y sentimientos exquisitos; y muchos, pero muchos, ricos que casi no tienen ningunas de estas cualidades. Pero no quiero hablar de esto: Quiero que usted hable más, mucho más, con la gente más pobre, quienes, si no tienen gustos, tienen almas, que usted podría guiar en su camino al cielo. Y ellas tienen (muchas de ellas) fe y el amor de Dios en una medida mayor que ningunas otras personas que yo conozco. Incorpórese poco a poco entre ellas a pesar de la suciedad y de un centenar de circunstancias desagradables, dejando atrás los prejuicios de su clase. No se limite a hablar solamente con personas corteses y elegantes. Esto es lo que a mí me gustaría hacer igual que a usted; pero no puedo encontrar un precedente para esto en la vida de nuestro Señor o ninguno de sus apóstoles. Mi estimada amiga, que usted y yo caminemos como él caminó.

Ahora entiendo lo que usted ha dicho en relación a los Perronet; pero me temo que en esto usted ha sido demasiado susceptible. Es cierto que su predicación está acompañada con el poder de Dios dirigido hacia el corazón de muchos; ¿y por qué no al suyo? ¿No se debe a una falta de sencillez?

«¿Va usted a escuchar al Sr. Wesley?» dijo un amigo al Sr. Blackwell. «No», contestó él, «voy a escuchar a Dios: le escucho a él, no importa quién predique; de lo contrario pierdo todo mi esfuerzo.» «Usted no estaría satisfecho sino convirtiendo mundos enteros. Pero cortará leña, o cargará ladrillos y mortero; y cuando usted haga esto en obediencia según la disposición de la Providencia, será de más provecho para su propia alma que cualquier otra disposición.» Puede que usted recuerde el otro comentario que hizo el Sr. Renty: «Entonces vi que un cristiano bien instruido en la fe nunca se deja detener por ninguna persona o cosa. Porque cualquier cosa que prevenga que él haga buenas obras le da una nueva oportunidad de someter su voluntad a la voluntad de Dios; que en ese momento es más agradable a Dios y más beneficioso para su alma que cualquier otra cosa que él pudiera hacer.»

Nunca deje que sus gastos excedan sus ingresos. A los sirvientes yo les pagaría tanto como otros pagan por el mismo servicio y nada más. Es imposible establecer reglas generales en cuanto a lo que quiere decir «ahorrar todo lo que podamos» y «dar todo lo que podamos». Parece que en esto debemos dejarnos dirigir de tiempo en tiempo por la unción del Santo. Los espíritus malignos indudablemente tienen abundante trabajo que hacer en un mundo maligno; frecuentemente en conjunto con personas malas, y frecuentemente sin ellas.

Juan Wesley

 

*La hermana March, era una persona con buena educación y posición social, que trabajó con dedicación dentro del movimiento metodista.
**En su sermón “El uso de dinero” afirmó: “Después de ganar todo lo que puedas y, segundo, ahorrar todo lo que puedas, entonces, da todo lo que puedas”.

 

  

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 4 N° 8

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Sermón “Negarse a sí mismo” extraemos:

 

 

 

 

Lucas 9:23

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,  
niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

Con frecuencia se ha entendido que este mandamiento estaba dirigido principal o únicamente a los apóstoles. O al menos, a los cristianos de los primeros tiempos o a aquellos que sufrían persecución. Sin embargo, esto constituye un lamentable error. Si bien es cierto que estas palabras de nuestro Señor estaban destinadas, en lo inmediato, a los apóstoles y demás discípulos que estuvieron con él durante el tiempo que vivió su vida

terrenal, también nos está hablando a nosotros, y a toda la humanidad, sin límite o excepción alguna. La propia naturaleza del mandamiento deja fuera de discusión la posibilidad de que se trate de un deber que atañe exclusivamente a los discípulos o a los primitivos cristianos.

No se refiere a una determinada clase de personas, ni a un tiempo o nación en particular. Por el contrario, tiene un sentido absolutamente universal; abarca todos los tiempos y todas las personas. Y también todas las cosas: no sólo la comida y la bebida, y todo aquello que percibimos con los sentidos. He aquí el significado de sus palabras: «Si alguien, no importa su condición, oficio o situación, en cualquier tiempo o nación, verdaderamente quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo en todas las áreas de su vida, tome su cruz, sea cual fuere, cada día y sígame.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 4 N° 8

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Obra  «Pensamientos sobre los ministros del Evangelio extraemos:

 

 

“…Entonces, ¿quién es un ministro del evangelio en el sentido completo y bíblico de la palabra? Aquél, y únicamente aquél, de cualquiera denominación, que anuncia todo el consejo de Dios, que predica todo el evangelio, incluyendo la justificación y la santificación, como medios para ir a la gloria. Aquél que no separa lo que Dios ha unido, sino que anuncia tanto a Cristo quien murió por nosotros, como a Cristo quien vive en nosotros. Aquél que constantemente aplica estas verdades al corazón de los oyentes, estando dispuesto a darse y ser consumido por ellos, teniendo la mente que hubo también en Cristo y siguiendo sus pasos sin desviarse. Aquél y sólo aquél puede ser llamado verdaderamente un ministro del evangelio.

Examinemos este punto con cuidado. Si el evangelio ha de ser buenas nuevas de gran salvación para todo el pueblo, entonces únicamente quienes predican la gran salvación (He.2,3) son ministros del evangelio en el completo sentido de la palabra. Es decir, quien predica la salvación de todo pecado (tanto interior como exterior) para llegar a poseer la mente que hubo también en Cristo Jesús y, de la misma manera, la ofrece a todo ser humano. Este título honorable es, entonces, vilmente prostituido cuando se le da a cualquiera y no se reserva para quienes testifican que Dios desea que todos sean salvos y perfectos como su Padre en los cielos es perfecto”.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.