Unamunianas | 3

Unamuno…para quienes no quieren escuchar…

De Aquí y de Allí

“Os oyen todos en calma y sonrientes ya las veces os animan  diciendo: ‘¡Es curiosos!’, o bien ‘Tiene ingenio’, o: ‘¡Es sugestivo!’, o: ‘¡Qué hermosura!, o. ‘¡Lástima que ni sea verdad tanta belleza!’: pero así que le habláis de resurrección y de vida, la vida allende la muerte, se les acaba la paciencia y os atajan la palabra, diciendo: ‘¡Déjalo! Otro día hablarás de esto, y de esto, mis pobres atenienses, mis intolerantes intelectuales, es de lo que voy hablar aquí”.

“DEL SENTIMIENTO  TRÁGICO DE LA VIDA”

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Extracto de las Obras de Juan Wesley

OBRAS | Año 4 N°  7

MAYO MES DEL METODISMO

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

 

De su Obra  «Reflexiones acerca de la justicia imputada a Cristo extraemos:

 Se ha publicado recientemente un folleto que lleva mi nombre acerca de la justicia imputada de Cristo. Esto me ha movido a explicar lo que pienso respecto a este tema, cosa que haré con la mayor claridad posible. Pero no discutiré con ninguna persona por pensar o hablar de manera diferente; no culpo a nadie por utilizar expresiones que considera que pertenecen a la Escritura. Si alguien se enoja conmigo porque yo no las uso, al menos no con tanta frecuencia como él, sólo puedo compadecerlo y desearle más de ese sentir que hubo en Cristo (Fil.2,5).

«La justicia de Cristo» es una expresión que no he encontrado en la Biblia. «La justicia de Dios» es una expresión que sí encuentro allí. Creo que se refiere, primeramente, a la misericordia de Dios, como leemos en 2 Pedro 1.1: «Los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios, una fe igualmente preciosa que la nuestra».

¿Cómo podríamos suponer que aquí la justicia de Dios es algo más o algo menos que su misericordia? «Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación», tu misericordia al salvarme. «Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. Tu justicia, Dios, que llega hasta lo excelso» (Sal. 71,15, 16 y 19).

En este texto la «justicia de Dios» se encuentra expresamente mencionada, pero no seré yo quien diga que también se refiere a la justicia o a la misericordia del Hijo, no más de lo que se refiere a la del Espíritu Santo.

Creo que esta expresión se refiere, en segundo lugar, al método que Dios tiene de justificar a los pecadores.

Así lo explica la Epístola a los Romanos: «No me avergüenzo del evangelio de Cristo, pues en el evangelio la justicia de Dios», la manera en que justifica a los pecadores, «se revela» (Ro. 1,6-17).  «Ahora se ha manifestado la justicia de Dios: la justicia de Dios por medio de la fe» (a menos que aquí justicia también signifique misericordia), «en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto los pecados pasados, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús» (Ro. 3,21ss.).

 

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.