Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N° 6

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

 

MAYO MES DEL METODISMO

 

De su Carta a  “A todos los Predicadores”* extraemos:

Londres, 1 de marzo de 1775.

Mis estimados hermanos,

Nunca antes en sus vidas han estado ustedes en una situación tan difícil como en la que se encuentran ahora. Su responsabilidad es convertirse en agentes de paz, ser cariñosos y atentos con todos, pero no incorporarse a ningún partido.

A pesar de las insistencias, de las palabras duras o suaves, no digan ni una sola palabra en contra de un lado ni del otro. Manténganse puros, hagan todo lo que puedan para ayudar y suavizar las cosas; pero tengan cuidado en como adoptan este papel.

Estén seguros de estar siempre unidos: esto es sumamente importante. No solamente no dejen que surjan amarguras o corajes entre ustedes, sino tampoco timidez o frialdad. Identifiquen las personas que tratarán de ponerles unos contra los otros.

Siempre encontrarán estas personas. No les presten atención; mejor vayan tras ellas y que todo se exponga abiertamente.

La conducta de T. Rankin ha sido de provecho para el plan de los metodistas: espero que todos ustedes sigan sus pasos. Que su ojo sea bueno (Mt. 6,22).

Estén en paz los unos con los otros, y el Dios de paz será con ustedes.

Quedo mis estimados hermanos,

Su afectuoso hermano,

Juan Wesley

 

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N°5

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Carta a  “Thomas Rankin”* extraemos:

Epworth, 21 de julio de 1774.

Estimado Tommy,

En su carta del 30 de mayo me da usted un informe agradable sobre su pequeña Conferencia en Philadelphia.

Creo que G. Shadford** y usted no desean innovaciones, sino que aman la doctrina y disciplina metodista que siempre hemos enseñado.

He estado últimamente pensando mucho sobre un detalle, en el cual quizás hemos fallado. No hemos hecho una regla, para que tan pronto una persona sea justificada, se le recuerde que tiene que continuar hacia la perfección (He.6,1).

Ese es el momento preciso y preferible a todos los otros. Es entonces cuando tienen la simplicidad de los niños pequeños, están fervientes en espíritu, están listos a cortarse la mano derecha y sacarse el ojo derecho (Mat. 5,29-30).

Pero si permitimos que este fervor mengüe, se nos haría difícil volver a traerles otra vez a este punto.

 

*Thomas Rankin (1739-1810) Wesley en 1773 lo nombró Superintendente de la obra en América donde dio cinco años de trabajo arduo en la construcción de las sociedades metodistas. En junio de 1773 tuvo la distinción de presidir la primera Conferencia Metodista Americana.
**George Shadford (1739-1816) en la Conferencia de 1772 respondió el llamado para ir a América en compañía de Thomas Rankin. Juan Wesley escribió de él: “Te dejo en libertad, George, en el gran continente americano haz todo lo que puedas”.
 
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N°4

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Carta a la “Srta. March”* extraemos:

Sunderland, 17 de junio de 1774.

Me alegro saber que usted piensa en mí aun cuando no nos vemos; temía que no fuera así. Usted necesita ejercicio y aire fresco; y si hace un plan de ejercicio y lo sigue, probablemente se mejorará y fortalecerá su salud aun cuando tenga treinta y cuatro o treinta y cinco años.

Alrededor de esa edad ocurre frecuentemente un cambio en la constitución tanto del hombre como de la mujer. En este momento usted está bien, y no necesita preocuparse por el mañana.

El orar por quienes amamos es sin duda el fruto del afecto, pero es un afecto que agrada a Dios y es obra del Espíritu Santo en nosotros. Por lo tanto es cierto que la intercesión, que es el resultado del afecto, está de acuerdo a la voluntad de Dios.

He aquí una pregunta extremadamente difícil: «¿Hasta qué punto podemos desear la aprobación de las personas buenas?» No creo que pueda probarse que tal deseo esté prohibido en ninguna parte de las Escrituras.

Pero requiere una fuerte influencia del Espíritu Santo para prevenir que el deseo se convierta en exceso.

La amistad es una de las clases de amor; y es, en su sentido adecuado, un amor desinteresado y recíproco entre dos personas.

Las personas malvadas, aparentemente, son incapaces de la amistad. Porque «quien no le teme a Dios no puede amar a un amigo.» También es cierto, que todo aquél que teme a Dios es capaz de la amistad. La amistad requiere una actitud mental especial, sin la cual no puede existir.

Las cualidades de la amistad cristiana son las mismas que las cualidades del amor; las que San Pablo describe tan hermosamente en el capítulo trece de la Primera Epístola a los Corintios. Y produce según la ocasión, toda palabra y obra buena. Muchas personas han establecido reglas por las cuales debe regirse el amor; pero su contenido no puede expresarse en pocas palabras. Una es, «Renuncie a todo por su amigo, menos a una buena conciencia delante de Dios.»

Indudablemente ha habido ejemplos de una amistad verdadera entre los judíos; sí, y entre los paganos, quienes fueron susceptibles a ella; pero de ninguna manera eran personas malvadas; eran personas temerosas de Dios y que hacían justicia3 de acuerdo a la dispensación bajo la cual se encontraban.

Entiendo que las personas malvadas, no importa bajo cual dispensación se encuentren, son absolutamente incapaces de una amistad verdadera. Por personas malvadas quiero decir personas que abiertamente profanan o que no tienen ni rectitud, ni misericordia, ni verdad. Puede haber una sombra de amistad entre ellos, sean del mismo sexo o diferente. Pero seguramente falta la esencia de la amistad; en todas mis experiencias no he encontrado excepción a esta regla.

Después de haber conocido por treinta y cuatro años a la Srta. Johnson no me siento en libertad al hablar con ella. Quizás usted sí pueda. En la mayoría de los casos tiene buen juicio, a pesar de que su inteligencia natural no es muy sólida. Pero la de la Srta. Newman sí lo es: mientras más uno la conoce más aprecia uno su espíritu. A las otras que usted menciona les falta un poco más de edad y experiencia; entonces podrán ser compañeras suyas.

 

 

 

*Con la Srta. March, Juan Wesley mantuvo una frecuente correspondencia.
La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N°3

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Carta a  “Hannah Ball”* extraemos:

Londres, 4 de octubre de 1773.

Mi estimada hermana,

Haber sido sellado por el Espíritu en todo el sentido de la palabra para mí implica dos cosas:

(1) el recibir la imagen total de Dios, todo el sentir que hubo en Cristo, como recibe la cera la impresión completa del sello cuando éste le es aplicado fuerte y propiamente;

(2) La completa certidumbre de la esperanza, o una confianza clara y permanente de vivir con Dios en la gloria. Cualquiera de estas dos cosas puede ser dada separadamente una de la otra (y algunas veces es así, a pesar de que no es frecuente).

Cuando las dos se unen, entonces yo creo que constituyen el Sello del Espíritu. Pero aun esto ocurre en varias etapas: confío en que usted se encuentre en una de estas etapas.

¡Obre y ore! ¡Haga y sufra la voluntad total de Quien la llama! Y él proveerá lo que necesite.

Quedo, mi estimada hermana,

Afectuosamente su hermano,

Juan Wesley

 

 *Hannah Ball (1734-1792) fue la primera fundadora de la Escuela Dominical en Gran Bretaña. Además tuvo una acción destacada visitando a los enfermos y a los presos. En 1776 fue convocada a la Conferencia Metodista Wesleyana en la ciudad de Londres para dar su testimonio ante los predicadores laicos. [Extraído de la Wesley Historical Society].

 La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N°2

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

De su Carta a  “Ann Bolton”* extraemos:

Congleton, 25 de marzo de 1772.

Mi estimada hermana,

Mientras más pienso en lo que usted dijo en relación a ese vacío, más me inclino a pensar que esa amable mujer Betsy Johnson se ha encontrado con algunos de esos que se llaman «escritores místicos» los cuales abundan entre los católicos romanos. Esos están perpetuamente hablando de el «auto-despojo, la auto-inanición, la auto-destrucción», y así por el estilo Como decía un buen hombre, todas éstas son semejantes a «la auto-contradicción».

En verdad, nosotros reconocemos que uno debería esforzarse mucho en apartar el orgullo del ser humano. Muchas veces temo que usted vuelva a caer otra vez en el orgullo, y temo que yo mismo contribuya a que usted vuelva a caer en eso mientras le digo exactamente (como es mi costumbre) los pensamientos que surgen en mi corazón.

Mi Nancy, ¿no es esto doloroso para usted? Sea tan sincera conmigo como yo lo soy con usted. Y aunque nunca podremos ser demasiado modestos, y aunque nunca podremos humillarnos lo suficiente delante del Dios de amor; yo no puedo aprobar el enfatizar la debilidad del ser humano utilizando esas expresiones. Mi primera objeción hacia ellas es que no son bíblicas. Ahora, usted y yo somos fanáticos de la Biblia. Pensamos que el lenguaje bíblico es como la espada de Goliat, que «no hay otra igual».

Pero tales palabras también son peligrosas, porque como consecuencia podrían llevarnos a negar los dones de Dios. Y más aún a hacer de esta negación un mérito. Y esas expresiones podrían llevarnos a imaginar que le honramos a él, menospreciando lo que él ha hecho. Que no suceda esto con usted. Reconozca toda su obra mientras le dé a él toda la gloria.

Afectuosamente,

Juan Wesley

 

*Ann “Nancy” Bolton (1743-1822), era la hija mayor de un panadero de Witney.   [La ciudad de Witney está a 19 km. de Oxford]. Entra en las filas del movimiento metodista a los 19 años, y en 1777 era  líder de una Clase metodista. Wesley llegó a decir de ella “la hermana de mi elección” y “el patrón perfecto de feminidad“. En sus viajes Juan Wesley a menudo se quedaba en la casa de “Nancy” donde vivía con su hermano Edward. Ella era propensa a la mala salud y Wesley le dio muchos consejos espirituales y médicos. Se casó en 1792 –con 49 años- y falleció en Witney en 1822 siendo enterrada en el cementerio de la parroquia. Dejó en su testamento £ 100 para la causa metodista. [HD]

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 4 N°1

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De su Carta a la “Sra. Mary Bosanquet”* extraemos:

Londonderry, 13 de junio de 1771.

Mi estimada hermana

Creo que la fuerza de su causa descansa en esto: en el extraordinario llamado que usted tiene. Estoy tan seguro de esto como de que lo tiene cada uno de nuestros predicadores laicos; de lo contrario, de ninguna manera yo podría aceptar su predicación. Está muy claro para mí que toda esta obra de Dios llamada «metodista» es una dispensación extraordinaria de su providencia. Por lo tanto no me extraña si algunas cosas ocurren en ella las cuales no caben dentro de las reglas comunes de la disciplina.

La regla común de San Pablo era, «No permito a una mujer hablar en la congregación.». Sin embargo en casos extraordinarios él hizo algunas excepciones; particularmente en Corinto.

Quedo de usted, mi estimada hermana,

Su afectuoso hermano,

Juan Wesley

 

*Mary Bosanquet (1739-1815) fue la primera “predicadora laica” del metodismo inglés aautorizada por Wesley.. Se casó con el ministro anglicano Rvdo. John Fletcher, amigo de Juan Wesley. Cuando murió su esposo en 1785, ella se quedó a cargo de la Parroquia  Shropshire de Madeley.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de las Cartas de Juan Wesley

CARTAS | Año 3 N°18

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

De la carta a la Srta. “March”* extraemos:

Bristol, 15 de septiembre de 1770.

Usar la gracia que nos ha sido dada es el verdadero camino para obtener más gracia. Usar toda la fe que usted tenga traerá un aumento de fe. Pero esta idea es muy amplia: conlleva el ejercicio pleno de todos los talentos que nos han sido encomendados. Esto incluye toda la realidad tanto de la religión interna como externa. Para poder llevar esto a cabo firme y efectivamente, usted necesita la ayuda de esa oración que dice, «Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón»(Sal.119,34).

El propósito de esto es «obtener lo mejor de la vida», lo cual no puede hacerse sin crecer en la gracia. Creo que le ayudaría leer y considerar el sermón sobre «Negarse a sí mismo» en el tomo número cuatro, y el sermón sobre La rectitud universal en la Biblioteca cristiana.

El que usted experimente necesidades y debilidades, con sus varias pruebas y tentaciones, no le haría mal, a pesar de que son motivos de tristeza por un tiempo y disminuyen el gozo en el Señor. Es un error pensar demasiado sobre esto porque puede debilitar su fe; y sin embargo en general no está mal «evaluar el estado de su alma de acuerdo a sus sentimientos»; aunque por supuesto no solamente de acuerdo a ellos, sino a ellos en conjunto con sus palabras y acciones.

Es cierto que no podemos juzgarnos por la medida de nuestro gozo, que es el más variable de nuestros sentimientos, y que frecuentemente depende en gran medida del estado de nuestra salud física y emocional. Pero si usted une el amor, el gozo, la paz, la mansedumbre, la bondad y la resignación, ésta sería la mejor medida para evaluar su relación con Dios.

¿Cuál es la diferencia entre «mi estado de ánimo y la condición de mi alma»? ¿Hay alguna diferencia? Yo creo que no. Si hubiese alguna a lo mejor sería la siguiente: mi estado de ánimo podría significar un sentimiento transitorio; y la condición de mi alma, un sentimiento más complicado y duradero, algo que sentimos constantemente.

Algunos podrían definir el estado de ánimo como pasiones pasajeras y la condición del alma como disposiciones permanentes.

Pero no creo que tenemos la autoridad para usar así estos términos o para distinguir el uno del otro. Aquél cuyo ánimo está en buen estado es verdaderamente una buena persona siempre y cuando continúe así. Por lo tanto yo no podría exigirle que usted dejara de evaluar su condición del alma por su estado de ánimo como no podría exigirle que cesara de respirar.

A menos que usted preste atención a quienes han sido puestos bajo su cuidado, no podrá rendir cuentas sobre ellos a Dios con gozo. Los consejos y las advertencias dados a distancia no tendrán ningún efecto. Para quienes ceden a la tentación de vestirse lujosamente usted podría leerles o recomendarles lo que se dice en la Recomendaciones al pueblo metodista sobre ese asunto.

Sería recomendable ir a las raíces del asunto una o dos veces; entonces dejarlo por un tiempo y después de algunas semanas tratar otra vez. Una metodista que use vestimentas lujosas o alegres sufrirá pérdida en su alma, a pesar de que pueda retener un poco de vitalidad espiritual; pero no podrá nunca alcanzar un alto grado ni de santidad ni de felicidad.

Juan Wesley

 

*”Miss March” era miembro de la Sociedad Metodista de Bristol, una mujer “adinerada y educada” según Wesley, con quién mantiene varias correspondencias.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipad