Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 4 N° 9

La lectura de sus Obras, Sermones, Cartas y su Diario, son parte de la herencia metodista un “evangelio integral” para nuestra edificación personal y comunitaria.

 

 

De su Sermón “La viña del Señor” extraemos:

Isaías 5:4

¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?

¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

 Analicemos en primer término qué podría haberse hecho en esta su viña que Dios no haya hecho ya.

¿Qué más podría haberse hecho con respecto a la doctrina?

Desde el comienzo, desde el mismo momento en que aquellos cuatro jóvenes se reunieron, cada uno de ellos fue homo unius libri–hombre de un solo libro. A todos ellos Dios les enseñó a creer que lámpara sería a sus pies su palabra, y lumbrera a su camino. Tan sólo una norma aceptaban como guía para juzgar su forma de ser, sus palabras y acciones: la palabra de Dios. Todos y cada uno de ellos estaban decididos a ser cristianos bíblicos.

Continuamente se les criticaba precisamente por esto; algunos se burlaban llamándolos los fanáticos de la Biblia.

Otros los llamaban comebiblias porque, según decían, se alimentaban de la Biblia como una polilla se alimenta de la ropa. Por cierto, hasta el día de hoy, aquellos hombres siempre se han esforzado para que su pensamiento y su prédica sean fiel reflejo de la palabra de Dios.

……

Después de las Sagradas Escrituras, el libro que más los ayudó a definir su posición con respecto a la justificación por la fe, punto doctrinal de enorme importancia, fue el Libro de las Homilías.6 No estuvieron plenamente convencidos de que sólo somos justificados por fe hasta después de haber leído cuidadosamente este libro y de compararlo con los textos sagrados, especialmente la epístola de San Pablo a los Romanos. Ningún ministro de la iglesia puede honestamente oponerse a este punto puesto que todos lo han aceptado durante su ordenación al aceptar el artículo treinta y seis de la iglesia.

Con frecuencia se ha señalado que muy pocas personas han alcanzado una posición clara con respecto a la justificación y a la santificación. Son muchos los que han hablado y escrito admirablemente bien acerca de la justificación sin tener una idea clara, es más, ignorando por completo, la doctrina de la santificación. ¿Acaso alguien ha logrado escribir con más acierto que Martín Lutero acerca de la justificación por la sola fe? Y, sin embargo, nadie más ignorante que él acerca de la doctrina de la santificación, o con ideas más confusas al respecto. Para convencerse de ello más allá de toda duda, basta analizar objetivamente su tan mentado comentario a la epístola a los Gálatas.

 

  La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

 

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 3 N° 15

De su Sermón “El deber la Comunión constante” [Primera Parte] extraemos:

Lucas 22.19

Haced esto en memoria de mí

No es de asombrarse que, a gente que no tenga el temor de Dios, no se le ocurra hacer esto. Pero sí extraña que lo descuiden quienes temen a Dios y desean salvar sus almas. Y sin embargo, nada es más corriente. Una razón de este descuido es que tienen tanto temor de comer y beber indignamente (1Co.11,29) que no piensan cuánto mayor es el peligro de no comer ni beber de modo alguno. A fin de hacer todo lo que esté a mi alcance para conducir a estas personas bien intencionadas a una forma más justa de pensar.

En primer lugar, mostraré que es deber de todo cristiano recibir la Cena del Señor tan frecuentemente como pueda. Y en segundo lugar, responderé a algunas objeciones.

  1. Mostraré que es deber de todo cristiano recibir la Cena del Señor tan frecuentemente como pueda.

  2. La primera razón por la que es deber de todo cristiano hacerlo es porque es un claro mandamiento de Cristo. Que lo es resulta de las palabras del texto, Haced esto en memoria de mí, según el cual, como los apóstoles tuvieron la obligación de bendecir, partir y dar el pan a todos los que se reunían a ellos en estas cosas sagradas, así todos los cristianos estaban obligados a recibir esas señales del cuerpo y la sangre de Cristo. Aquí se nos ordena, por lo tanto, recibir el pan y el vino en memoria de su muerte hasta el fin del mundo. Obsérvese, además, que este mandamiento fue dado por nuestro Señor precisamente cuando estaba entregando su vida por nosotros. Estas son, por, lo tanto, por así decirlo, sus últimas palabras a sus seguidores.

  1. Una segunda razón por la que todo cristiano debería hacerlo tan frecuentemente como le sea posible es porque los beneficios de hacerlo son tan grandes para todo aquel que lo haga en obediencia a él; a saber, el perdón de nuestros pecados pasados y el fortalecimiento y renovación presentes de nuestras almas. En este mundo nunca estamos libres de tentaciones. Sea cual fuere el camino por el que marchemos o la condición en que nos encontremos, estemos enfermos o sanos, perturbados o en paz, los enemigos de nuestras almas están siempre alerta para conducirnos al pecado. Y frecuentemente nos derrotan. Ahora bien, cuando somos convictos de haber pecado contra Dios, ¿qué camino más seguro tenemos para procurar su perdón que anunciar la muerte del Señor (1Co.11,29) y rogarle, por el mérito de los sufrimientos de su Hijo, que borre todos nuestros pecados?

  1. De esta manera, la gracia que Dios nos da confirma el perdón de nuestros pecados, permitiéndonos abandonarlos. Así como el pan y el vino fortalecen nuestros cuerpos, también se fortalecen nuestras almas por estas señales visibles del cuerpo y la sangre de Cristo. Este es el alimento de nuestras almas: nos da fuerzas para cumplir nuestro deber y nos conduce hacia la perfección. Por lo tanto, si queremos tener en cuenta el claro mandamiento, si deseamos el perdón de nuestros pecados, si queremos la fuerza para creer, para amar y obedecer a Dios, no debemos descuidar ninguna oportunidad de recibir la Cena del Señor. Por eso nunca debemos dar la espalda a la fiesta que el Señor ha preparado para nosotros. No debemos dejar pasar ninguna de las ocasiones que la buena providencia de Dios nos otorga para ese propósito. Esta es la verdadera regla: debemos recibirla tan frecuentemente como Dios nos dé la oportunidad. Por lo tanto, quien no la recibe sino que se aleja de la santa mesa cuando todo está preparado, o no comprende su deber o no presta atención a la última voluntad de su Salvador, al perdón de sus pecados, al fortalecimiento de su alma y a su restauración por la esperanza de gloria.

  1. Que todo aquel, pues, que tenga algún deseo de agradar a Dios o algún aprecio por su propia alma, obedezca a Dios y tome en cuenta el bien de su propia alma comulgando en cada oportunidad que tenga, tal como lo hicieron los primeros cristianos, para quienes el sacrificio cristiano era una parte constante del culto en el día del Señor. Por varios siglos lo recibieron casi diariamente; al menos cuatro veces por semana y además en todos los días santos. En consecuencia, todos los que se unían en las oraciones de los fieles nunca dejaban de participar en el bendito sacramento. Un antiguo canon nos permite saber qué pensaban de aquellos que le daban la espalda: «Si un creyente participa en las oraciones de los fieles y luego se va, sin recibir la Cena del Señor, sea excomulgado por producir confusión en la iglesia de Dios»*

 

 

 

*Juan Wesley menciona aquí el canon II del Concilio de la Dedicación, celebrado en Antioquía en el año 341.

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 3 N° 5

De su Sermón “Sobre el sermón del Señor en la montaña” [Discurso 4] extraemos:

Mateo 5:13-16

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se

desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para

nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada

sobre un monte no se puede esconder.

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un

almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,

para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a

vuestro Padre que está en los cielos.

 

 

°Primero, trataré de demostrar que el cristianismo es esencialmente una religión social, y que tratar de hacerlo una religión solitaria es en verdad destruirlo. Por cristianismo quiero decir ese método de adorar a Dios que Jesucristo reveló a la humanidad. Cuando digo que esta es esencialmente una religión social, quiero decir que no sólo no puede subsistir sino que de ninguna manera puede existir sin la sociedad, sin vivir y mezclarse con los seres humanos.

Y al tratar de demostrar esto me limitaré a las consideraciones que se desprenden del mismo discurso que estamos examinando. Y si esto quedare demostrado entonces hacer de esta una religión solitaria es sin duda destruirla.

Otra parte necesaria del verdadero cristianismo es la pacificación o hacer el bien. Que esto es igualmente esencial a las otras partes de la religión de Jesucristo no puede argumentarse con más fuerza–y sería absurdo buscar cualquiera otro–que el hecho de estar incluido en el plan original que él ha establecido como los fundamentos de su religión. Por tanto, dejar esto de lado es el mismo atrevido insulto contra la autoridad de nuestro gran Maestro que dejar de lado la misericordia, la pureza de corazón, o cualquier otra parte de su institución.

….

«Vosotros» cristianos «sois la luz del mundo».

Ustedes los cristianos son la luz del mundo en razón de sus disposiciones y acciones. Su santidad los hace tan conspicuos como el sol en medio del cielo. Así como no pueden salirse del mundo, así tampoco pueden permanecer en él sin dejarse ver por el género humano. No les es dado huir de los seres humanos, y mientras estén entre ellos, será imposible ocultar su humildad y mansedumbre y aquellas otras disposiciones por las cuales aspiran a ser perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto. Ni puede ocultarse el amor más que la luz, y mucho menos cuando resplandece en acción, cuando ustedes lo ejercitan en las obras de amor, y en toda clase de benevolencia.

Sería más fácil a la gente esconder una ciudad que a un cristiano; sí, a una ciudad asentada sobre un monte que a un cristiano santo, celoso y activo amante de Dios y de los seres humanos.”

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.

 

 

Extracto de los Sermones de Juan Wesley

SERMONES | Año 3 N°4

De su Sermón “Las maquinaciones de Satanás” extraemos:

2 Corintios 2.11

No ignoramos sus maquinaciones

 

Las maquinaciones mediante las cuales el sutil dios de este siglo trabaja para destruir a los hijos de Dios, o por lo menos para atormentar a los que no puede destruir, para confundirlos e impedirles que corran la carrera que tienen por delante, son numerosas como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar.

Pero me propongo hablar acerca de solamente una de ellas (aunque es ejercitada mediante diversos métodos), con la cual intenta dividir el evangelio contra sí mismo y que una parte del mismo derribe a la otra.

El reino interior de los cielos, que es establecido en el corazón de todos los que se arrepienten y creen en el evangelio, no es otra cosa que justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Todo niño pequeño en Cristo sabe que somos hechos partícipes de estos dones en el mismo momento en que creemos en Jesús. Pero estos son solamente las primicias del Espíritu; la cosecha aún no ha llegado. Aunque estas bendiciones son grandes en modo inconcebible, aun así hemos de confiar en que veremos cosasmás grandes que estas. Confiamos en que hemos de amar al Señor nuestro Dios, no sólo como lo hacemos ahora, con un afecto sincero pero débil, sino con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma, y con todas nuestras fuerzas. Buscamos poder para regocijarnos siempre, orar sin cesar, y en todo dar gracias, sabiendo que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús.

Esperamos ser perfeccionados en el amor, ese amor que echa fuera todo temor, el cual lleva en sí castigo, y a todo deseo, excepto el de glorificar a aquel a quien amamos, y el de amarle y servirle más y más. Buscamos tal crecimiento en el conocimiento personal y en el amor de Dios nuestro Salvador que nos capacite para siempre caminar en la luz, como el está en la luz. Creemos que habrá en nosotros la plenitud de ese sentir que hubo

también en Cristo Jesús, que amaremos a todo ser humano de tal manera que estaremos listos a poner nuestra vida por él, de modo que mediante ese amor seamos liberados de

toda ira y orgullo, y de todo afecto maligno. Esperamos ser limpiados de todos nuestros ídolos, de toda contaminación, ya sea de carne o de espíritu; ser salvados de todas nuestras inmundicias, internas o externas; y ser purificados, así como él es puro.

…….

Ahora bien, he aquí la gran artimaña de Satanás: destruir la primera obra de Dios en el alma, o por lo menos impedir su crecimiento mediante nuestra expectativa de una obra aún mayor.

….

El trata de desalentar nuestro gozo en el Señor mediante la consideración de nuestra propia maldad, pecaminosidad e indignidad, agregando a esto que debe haber un cambio todavía mucho mayor que el que ya hay en nosotros, o no podremos ver al Señor.

…..

Si logra prevalecer, si puede desalentar nuestro gozo, pronto atacará también nuestra paz.

…..

Pero todavía se reserva su obra maestra de sutileza. No del todo contento con vapulear tu paz y tu gozo, llevará sus intentos más lejos todavía: dirigirá su asalto también contra tu justicia.

….

Pero mientras vamos alcanzando esto, como también la gloriosa libertad que le es preparatoria, podemos estar en peligro de caer en otra trampa del Diablo, mediante la cual intenta hacer caer en un lazo a los hijos de Dios.

Podemos afanarnos tanto por el día de mañana, que descuidemos el progreso de hoy.

……

Para lograr esto, aprovecha bien el tiempo.

Mejora el momento presente. Usa de toda oportunidad de crecer en la gracia o de hacer  el bien. No permitas que la idea de recibir mayor gracia mañana te haga desatender el día de hoy. Ahora tienes un talento. Si esperas otros cinco, mucho más has de mejorar el que tienes. Cuanto más esperes recibir en el más allá, más trabaja por Dios ahora. Basta a cada día su propia gracia. Dios está derramando ahora sus beneficios sobre ti. Ahora apruébate a ti mismo como fiel mayordomo de la gracia presente de Dios

 

La selección de los párrafos de los textos fueron elegidos teniendo en cuenta varios criterios (temática, extensión, contenido del mensaje, impacto en el lector, etc.) sin embargo no excluyen cierta cuota de arbitrariedad difícil de evitar, por lo cual pedimos disculpas por anticipado.